Dignidad humana

19.7.09

Reinstaurar la misericordia y la solidaridad

El mejor modo de prevenir embarazos no deseados es tener relaciones sexuales verdaderamente humanas y responsables con nuestra propia naturaleza. Los que piensan que es imposible no realizar una sexualidad lúdica y banal retratan así su opinión sobre la persona humana. El aborto procurado supone una negación de la evidencia del bebé prematuro y además elimina el valor de la misericordia en la vida social para todas estas criaturas a las que no se deja vivir. El cuidado que se da a los seres humanos más indefensos ha retratado siempre la justicia y la humanidad de las mejores sociedades. Las segundas víctimas a corto o largo plazo del aborto son las propios padres al recapacitar sobre las consecuencias de aquella triste decisión que negó la vida a su hijo . La nueva ley española del aborto está hecha a la medida del negocio abortista, dentro de una estrategia internacional planificada. Sus presupuestos son ideológicamente radicales y fuera del sentido común referente a la estabilidad familiar, la solidaridad intergeneracional y el fomento de la natalidad para la propia viabilidad social. Los ciudadanos podemos hacer, mediante la conducta propia y la acción social, pequeña o grande, contribuciones para restaurar el valor incondicionado de la vida humana en cualquiera de sus etapas.


José Ignacio Moreno Iturralde