Dignidad humana

7.7.09

La vida, prosaica y divertida

Hace muchos años unos jóvenes generosos trabajar desinteresadamente, una noche entera, en una tarea urgente para indigentes. Al día siguiente dos de esos chicos estuvieron a punto de liarse a bofetadas por un pitillo.

Hace pocos años coincidí en el médico con una antigua vecina . Tras una grata y breve conversación vi con estupor cómo se le caían al suelo sus ligas de un modo rotundo. Ante aquél espectáculo mi anciana vecina soltó una carcajada monumental. Esta reacción me reconfortó porque no es fácil encontrar gente que sabe reírse de sí misma.

Pienso que a todos nos gustaría hacer cosas en beneficio de toda la humanidad semejantes a descubrir la penicilina. Como esto es muy difícil sería inteligente no desperdiciar cuestiones mucho más modestas y asequibles como quejarse lo imprescindible cuando uno coge un gripazo o ha dormido mal. La vida es un deporte en el que uno puede saltar por encima de si mismo, salvando el foso de la propia tristeza, para encontrar la orilla de los demás.


José Ignacio Moreno Iturralde