Dignidad humana

21.5.09

El Parlamento y Dios en España

Parece que bastantes parlamentarios españoles han decretado una especie de“arresto domiciliario de Dios”, negándole su ciudadanía entre los hombres. Se permite que el Creador –en el que algunos de ellos creen- esté bien en sus templos. Pero está mal considerado por muchos hablar de Dios en el Parlamento: a unos les causa hilaridad o enojo, a otros situación embarazosa; ciertamente a algunos satisfacción. La cultura dominante dice que defender la existencia de Dios –el más sólido garante de los imperativos morales- es confesionalismo, clericalismo oficial –algo que sí ha ocurrido en épocas pasadas-. Para la actual “corrección política española” la democracia parece exigir el agnosticismo y el relativismo. Con esta táctica confunden la dimensión religiosa que todo hombre tiene por naturaleza –y que libremente puede afirmar o negar- con la confesionalidad a una determinada religión. Esto es un abuso y una injusticia. El Parlamento no es una iglesia ni debe serlo; pero no puede exigir ser una casa sin Dios; máxime cuando su única legitimidad es representar a millones de personas que se declaran mayoritariamente creyentes.


José Ignacio Moreno Iturralde