Dignidad humana

15.11.08

Soluciones asequibles ante la crisis económica

En una ciudad se puede pasear por un parque, tomar un autobús, visitar a los familiares, ir a un museo o comprar en el mercado. Lo que ocurre es que si todo el mundo se mete en el mercado a hacer compraventas para obtener beneficios, surge una competencia desaforada. Tal llega a ser la obsesión por entrar al mercado que solo pueden hacerlo los más fuertes o los que gozan de más influencias; quedándose un buen número de indigentes fuera. Es lógico que, es esas circunstancias, comiencen a surgir trampas en las ofertas y la vida se deshumanice. Con el paso del tiempo las fuerzas se debilitan y no se soportan las exigencias comerciales. Así, baja la producción y la riqueza al tiempo que aumenta la desconfianza y la pobreza. Una modesta solución a tal crisis podría ser volver a pasear por el parque, visitar a los familiares, o ir a un museo, sobre todo si es gratis. En estos tiempos podemos recuperar la propia entidad, la confianza en nosotros mismos y en los demás. Poner las cosas en su sitio y, sobre todo, intentar ponerse cada uno en su sitio.¿Le parece utópico? Pruébelo.


José Ignacio Moreno Iturralde