Dignidad humana

14.7.08

Verdaderos y falsos feminismos

Quisiera destacar la magnífica tarea de asociaciones que, con pocos medios y mucho espíritu, están ayudando desinteresada y eficazmente a mujeres embarazadas a traer al mundo, con apoyo y esperanza, lo que va a ser la motivación más querida de sus vidas: sus hijos. Por contraste el feminismo abortista me parece el más feroz de los machismos, por la equívoca identidad de mujer que proclama. Con una visceralidad ajena a todo planteamiento razonable se fomenta, nunca mejor dicho, cortar por lo sano. Estos planteamientos desconocen lo que es ser mujer. Claro que es una exigencia social atender el drama de las mujeres embarazadas en situaciones difíciles. Pero no al precio de conseguir a toda costa el inmenso fracaso del aborto como derecho liberador, al margen de lo que significa el derecho y de todas las consecuencias objetivas que se producen: la tremenda muerte, muchas veces con intenso dolor, de vidas humanas nacientes, que son tratadas como basura. El pánico, la desolación y el duro remordimiento de conciencia de mujeres que no se perdonan el haber matado a su hijo. Las posibles secuelas físicas, el ya probado síndrome post-aborto y el golpe demoledor a la autoestima personal de la mujer. Sin embargo, el actual gobierno español, no apoya la cultura de la vida, sino la de la muerte -asociada a una industria tan triste como lucrativa-. Tal vez esto se deba a que el gobierno cree en el género, en la especie gregaria, pero no en la primacía de la persona. Sin embargo, lo que debe inspirar un estado es la dignidad de todo ser humano: Niños, mujeres y hombres, con un rostro concreto.



José Ignacio Moreno Iturralde