Dignidad humana

13.7.08

¿Qué es el realismo?

En términos más coloquiales podríamos decir que el pensamiento realista tiene mucho que ver con las siguientes expresiones:”Las cosas claras y el chocolate es peso”. “Aire limpio y agua clara”. “Arriba, abajo; derecha, izquierda; hombre, mujer”. La realidad es, sin duda, compleja, gradual y visible desde muchas perspectivas. Pero otra cosa muy distinta es no querer ver las leyes evidentes de la naturaleza y violentar la realidad de tal manera que lo existente no tenga más sentido que el otorgado por un equilibrio de intereses; los de los más poderosos.

La persona realista está dispuesta a hacerse a la medida del mundo; no a construirse un mundo a su medida. Se percata de su inmensa pequeñez respecto a la historia del espacio y del tiempo, quizás sin darse mucha cuenta que es entonces cuando se abre con asombro, admiración y gratitud a todo un universo. Así, el hombre es “de algún modo todas las cosas” (Aristóteles).El realismo se goza en la realidad porque ve en ella armonía, pese a los graves males que existen. El realismo se mueve en la lógica de la creación. Tiene la convicción de que a través de experiencias sensibles se puede llegar a la existencia de leyes y de primeros principios ordenadores que surcan la realidad vertebrándola. La historia del progreso de las ciencias es una clara afirmación de esta filosofía.

El realismo posibilita un conocimiento cierto del mundo, donde siempre cabe aprender más. Esta postura hace de esta nave espacial llamada tierra un lugar donde el hombre puede alcanzar el sentido de su existencia. Esto hace que pueda comprometerme con el mundo porque lo conozco, porque sé que mi existencia no es un errático número de un casino incomprensible. La vida de cada uno de nosotros es real y tiene un sentido, un sentido acorde con la dignidad humana; aunque en ocasiones no podamos abarcarlo. Es lógico: No dominamos completamente nuestra vida. Nadie nos pidió permiso para que viviéramos; ni para que muramos. Reconocerlo así es ser realista y obrar en consecuencia.

El realismo es un modo de pensar la realidad al que podemos aproximarnos a la luz de las siguientes reflexiones. Antonio Machado decía “el ojo que ves no es ojo porque tú le veas, es ojo porque te ve”. Víctor Frankl, en su tremenda experiencia en Auschwitz –de la que sacó mucho fruto intelectual y espiritual-, afirmaba que es más importante lo que la vida espera de ti que lo que tú esperas de la vida. C.S.Lewis escribió que “cada amigo me revela parte de mi yo”. En este mismo sentido Tomás de Aquino estampó en su Suma teológica que “las victorias de mis amigos son también mis victorias”. Todas estas máximas apelan a que el sentido de nuestra propia vida depende, en gran parte, de factores externos a nosotros mismos.
Tanto nos enmarañamos en nuestros propios pensamientos que en una ocasión un joven universitario dijo que él no podía saber si su yo existía; tan solo lo intuía –lo suponía mentalmente-. Chesterton le contestó: “pues no pierda usted esa intuición”. El realismo es anteponer la realidad a nuestro pensamiento; algo que en no pocas ocasiones puede resultar divertido.



José Ignacio Moreno