Dignidad humana

19.7.08

España: Luces y sombras respecto al niño no nacido

Quisiera destacar la magnífica tarea de asociaciones que, con pocos medios y mucho espíritu, están ayudando desinteresada y eficazmente a mujeres embarazadas a traer al mundo, con apoyo y esperanza, lo que va a ser la motivación más querida de sus vidas: sus hijos. Por contraste el feminismo abortista parece más bien un machismo, por la equívoca identidad de mujer que proclama. Con un planteamiento no razonable fomenta, nunca mejor dicho, cortar por lo sano. Estos planteamientos desconocen lo que es ser mujer. Claro que es una exigencia social atender el drama de las mujeres embarazadas en situaciones difíciles. Pero no al precio de conseguir a toda costa el inmenso fracaso del aborto como derecho liberador, al margen de lo que significa el derecho y de todas las consecuencias objetivas que se producen: la tremenda muerte de vidas humanas nacientes, que son despojadas de su dignidad. La desolación y el duro remordimiento de conciencia de mujeres han abortado. Las posibles secuelas físicas, el ya probado síndrome post-aborto y el golpe a la autoestima personal de la mujer. Sin embargo, el actual gobierno español, no apoya la cultura de la vida. Tal vez esto se deba a que el gobierno cree en el género, pero no tanto en la primacía de la persona. Los problemas de un embarazo "no deseado" son evidentes, pero la feminidad se supera en la maternidad. Es necesaria una reeducación en virtudes ensambladas en la naturaleza; porque -querámoslo o no- estas son las que llean a la paz y a la felicidad. Las mujeres, pienso ahora en las que quiero tanto, no deben ser engañadas por soluciones "fáciles", pero de efectos nefastos. Por otra parte lo que debe inspirar un estado es la dignidad de todo ser humano: Niños, mujeres y hombres, con un rostro concreto. Hemos de dialogar más, con honradez, de entendernos más los que pensamos de diversos modos para mejorar notablemente en la posible y rica sinergia entre mujer y embarazo. Pienso que podemos hacerlo.


José Ignacio Moreno Iturralde