Dignidad humana

13.7.08

Conocimiento propio

Un buen ejercicio para mejorar el carácter puede ser este: Escriba en un folio cómo es usted; cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Una vez que haya concluido imagínese que eso lo ha escrito de sí mismo un buen amigo...¿Qué soluciones concretas le aportaría a esa persona estimada? Una vez formuladas, enfréntese con ellas de vez en cuando. Quizás puede leer ese papel una vez al mes y, si le parece oportuno, hacer algunas correcciones.

Los altibajos diarios, nuestras pequeñas o no tan pequeñas batallas cotidianas nos enriquecen, pero también nos pueden envolver en su vorágine. Nos hacen falta criterios claros, pensados con cabeza y serenidad, para afrontar con mayor acierto cada jornada.. Lógicamente es muy importante saber aconsejarse de personas –pocas- que nos conocen y merecen nuestra confianza. Ellas pueden vernos desde un ángulo insospechado para nosotros mismos. Con frecuencia no somos el que queremos ser. Es lógico que ocurra así porque el hombre es el que es y el que puede llegar a ser. Por otra parte nadie tiene una perfecta autoconciencia de sí mismo. Necesitamos de la realidad y especialmente de nuestros semejantes para crecer en personalidad y madurez. Nadie, por mucho que se empeñe, es un verso suelto.

Cualquier persona mínimamente responsable lleva la cuenta del dinero que dispone o toma medidas frente a una salud que se empieza a indisponer.¿Acaso no es más importante la calidad de la propia personalidad? ¿Por qué misterioso mecanismo podemos llegar a ser tan dejados respecto a la reforma de nuestro propio carácter?...Se trata del más noble y saludable de los ejercicios para nuestra vida. Se confundiría de plano aquél que estableciera estos retos por pura autoperfección. La persona humana solo mejora cuando sabe vivir respecto a sus gozos y obligaciones familiares, laborales o sociales. De ningún modo la mejora del carácter es un ejercicio agobiante y tedioso de autoanálisis. Pero sí son precisas dosis de reflexión para vivir y ayudar a vivir mejor, de un modo más humano y digno.

Esta tarea deportiva y moral requiere de hábitos saludables, de valores y virtudes que consoliden, poco a poco, la expansión de nuestras mejores capacidades para vivir y convivir.



José Ignacio Moreno