Dignidad humana

3.6.08

Chesterton y la alegría de vivir

Cuando leo a Chesterton se aumenta mi alegría de vivir.¿Qué mágico don tendría este gordo feliz?...Sospecho que la gratitud. Pero no una gratitud bobalicona; sino la del que ha descubierto que el mundo es una novela viviente; un mito real –como decía Lewis-. Una alegría metafísica vitalmente enraizada en sus tuétanos. Quizás su optimismo radiante no provenía tanto de su portentosa inteligencia sino de su infancia espiritual. Había descubierto, seguro que por noticia divina, que el mundo era la casa de su padre “donde todas las cosas llevan atada a la cola su nombre”. Su conocimiento del mal era profundo porque muy grande era su conocimiento del bien. Se había dado cuenta de que el misterio de la vida tenía por herradura una gran paradoja y que la única llave válida para abrirla hasta el final era la cruz cristiana. Esa portentosa Llave le abría el espacio hasta inmensos horizontes angelados y repletos de todas las estrellas y cosas entrañables profundamente personales: las cosas de la familia, ese lugar del alma donde uno disfruta divertido, con ganas de vivir una vida heroica abierto a sus semejantes en el día a día.

José Ignacio Moreno

1 Comentarios:

  • Maravilloso texto. Gracias por compartirlo.

    By Anonymous Anónimo, at 11:09 p. m.  

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