Dignidad humana

3.5.08

Por una moratoria en la clonación de embriones humanos

Las Provincias. 29.04.2008 - VICENTE BELLVER CAPELLA

Hace cuatro años los científicos nos convencieron de que las células madre procedentes de embriones humanos iban a curarnos la diabetes, el párkinson, el alzhéimer y tantas otras enfermedades degenerativas. Si esas células provenían de embriones obtenidos por clonación se lograría evitar, además, el problema de rechazo que comporta cualquier trasplante. El científico coreano Hwang ganó la fama mundial al publicar en Science, una de las revistas científicas más importantes, el experimento de la primera clonación de embriones humanos. A la vista de estos éxitos y expectativas, el Gobierno español decidió autorizar la clonación de embriones humanos, la mal llamada "clonación terapéutica", con la ley de investigación biomédica de 2007. Menos de diez países en todo el mundo permiten esta controvertida técnica. En estos últimos años, el escenario científico ha cambiado sustancialmente.

Las evidencias científicas disponibles indican que las células madre de origen embrionario no son aptas para el uso terapéutico. Sólo las células madre adultas constituyen en la actualidad una opción terapéutica eficaz y segura. A día de hoy, 266 equipos científicos de todo el mundo han registrado más de 1.800 ensayos clínicos con células troncales adultas. Por el contrario, no hay ningún ensayo clínico registrado con células troncales de origen embrionario. Hasta el momento, los trasplantes de células madre embrionarias, más que curar, fundamentalmente producen tumores.

El anuncio de Hwang de 2004 resultó ser uno de los mayores fraudes de la historia de la ciencia de todos los tiempos. Ni él, ni hasta ahora nadie, ha logrado clonar embriones humanos. El proyecto de conseguir terapias a través de la clonación terapéutica naufraga completamente. Tanto es así, que las inversiones millonarias en células embrionarias que se hicieron en California y Massachussets están redirigiéndose a otras líneas de investigación.
Aunque, como he dicho, existen evidencias científicas de la eficiencia terapéutica con células madre adultas, se precisa de un mayor conocimiento de los mecanismos que contribuyen a la funcionalidad de los tejidos tratados con esas células. No se sabe con exactitud por qué resultan beneficiosas para los pacientes.

En noviembre de 2007 el equipo científico de Shinya Yamanaka consigue reprogramar células humanas hasta su estado embrionario. Este logro, verdaderamente revolucionario, permitirá en un futuro próximo disponer de material celular semejante al procedente de embriones humanos, pero sin necesidad de crear y destruir embriones. Se sortea así la controversia ética que rodea a la utilización de embriones humanos en la investigación.

En España las células madre están asociadas a los nombres de algunos científicos que prometieron a los enfermos de diabetes, alzhéimer y otras enfermedades igualmente terribles, que su curación estaba a la vuelta de la esquina; y que, si no se curaban, era por las trabas que sufrían para desarrollar sus investigaciones y llegar a las terapias. En poco tiempo, esas expectativas se han ido desbaratando por completo. Pero ni el Gobierno ni los científicos que crearon esas expectativas parece que hayan tomado nota de los nuevos caminos y tiempos que transita la ciencia de las células madre: los que crearon esas expectativas desmesuradas no han pedido disculpas a los pacientes, y el Gobierno aprobó algo tan discutido a nivel mundial como la clonación experimental.

A la vista de lo anterior y, teniendo en cuenta que la Generalitat ha decidido dar prioridad a la investigación con células madre por los potenciales efectos terapéuticos que ofrece, considero oportuno presentar al Consell de la Generalitat, y a los científicos y ciudadanos de la Comunidad Valenciana y de toda España, las siguientes propuestas:

1.- Que se mantenga la investigación con las líneas celulares embrionarias disponibles en estos momentos, pero se evite la creación de nuevas líneas celulares embrionarias en los próximos cinco años.
2.- Que los recursos públicos y privados destinados a la investigación con células madre prioricen las líneas de investigación en células troncales adultas y en reprogramación celular.
3.- Que se establezca una moratoria de cinco años sobre los experimentos dirigidos a desarrollar la clonación de embriones humanos.
4.- Que se constituya una comisión independiente, experta, plural y pluridisciplinar que evalúe los progresos de la ciencia en el campo de la medicina regenerativa en los próximos cinco años para que, basándose en los resultados que presente al término de ese plazo, se vuelva a debatir sobre el modo de proceder en ese campo científico.