Dignidad humana

2.5.08

La dimensión trascendente humana debe ser respetada por las leyes

Junto a la cantidad enorme de cosas buenas del mundo, somos conscientes de tremendas barbaridades cometidas contra inocentes a lo largo de la historia, incluidas las reflejadas en los medios de hoy. Ante esto pienso que caben dos posturas de interpretación: o el puro azar de una vida sin sentido o el reajuste remunerador de cada persona contando con la realidad de un orden trascendente al mundo, que reafirma el sentido de la justicia. Poderosas organizaciones internacionales y nacionales –por ejemplo: sectores de la ONU y del Consejo de Europa, o el mismo gobierno español actual- marginan de las leyes la sacralidad de toda vida humana alegando que no se puede imponer esta visión del mundo a todos.¿Pero acaso se puede imponer legalmente la visión que ignora la dimensión trascendente, junto con su concurso en la democracia, a los demás? Se trata de una gran injusticia. La sacralidad de toda vida humana y de la familia es algo preconfesional y profundamente humano. Además, la pura opción de la radical autonomía personal, en medio de un mundo aleatorio y -por tanto- absurdo, es equivocada. Esto se debe, a mi juicio, a que el absurdo total es tan imposible como un círculo cuadrado.

José Ignacio Moreno Iturralde