Dignidad humana

3.5.08

Infanticidio




La semilla del deseo,
ha engendrado un hijo,
en su oscuro vientre,
de sombra y desatino.

No le interesa mostrar,
el reflejo de su sino,
destruirá los senderos,
que llevan a su camino.

Medita un pensamiento,
y sale de su laberinto,
una palabra de muerte:
aborto … ¡infanticidio!

Matar un feto inocente,
para esconder un vicio,
es demasiado el precio,
a pagar en su instinto.

Ella destruye su vida,
si mata a su propio hijo,
no es persona humana,
es un espíritu maligno.

Si tu igual contribuyes,
hombre macho y vacío,
solo serás un cómplice,
ruin, perverso y podrido.

Tenéis derecho a matar,
las leyes os dan permiso,
de verdugos los médicos,
entre risas de políticos.




Adrián Suárez