Dignidad humana

27.4.08

Síndromes de Down

En la TV local de Barbastro emitieron un programa de vivencias presentado por una hispanoamerícana que trataba sobre el síndrome de Down. En el plató se sentaron varias familias con sus hijos afectados por el síndrome de Down. Los pequeños estaban quietos y atentos a todo lo que allí sucedía, a los padres les preguntaron sobre su reacción al enterarse de que su hijo iba a nacer con un problema, todos respondieron que primero se sorprendieron pero que aceptaron que su hijo iba a ser diferente y lo esperaron con ilusión, un padre decía que su hija era la niñita que siempre deseó tener, que les impresionaba la rapidez con la que la pequeña aprendía en el colegio, hablaron de su enorme sociabilidad y todos destacaron lo cariñosos que son estos niños. Se preguntó a varios médicos sobre las características del síndrome y explicaron que no se conocen las causas por las cuales se tiene un hijo con un cromosoma de más. El único riesgo conocido es la edad de la madre, cuanto mas mayor, mas probabilidades hay de dar a luz un niño con síndrome de Down. También se les preguntó sobre el riesgo que supone la prueba de la amniocentesis y dijeron que el feto corre un gravísimo peligro ante ésta agresiva prueba, que por éste motivo muchas madres se niegan a realizarla y que si han decido continuar con el embarazo, entonces es totalmente inútil hacerla. En todo momento el programa fué un canto a la vida, animando a los futuros padres a aceptar a su nuevo tal cómo fuese, porque es un regalo de Dios y tiene un alma inmortal. El colofón del programa fué el testimonio de una chica jóven, soltera, la ilusión de su vida era la de adoptar un bebé con síndrome de Down, deseaba un niño con dificultades y lo tuvo. allí estaba ella en el programa con su bebé morenito y precioso, el niño sonreía y la mamá era la más felíz de la tierra. La presentadora concluyó el programa regalando unos juguetes a los niños que se habían portado cómo verdaderos profesionales ante las cámaras y aconsejando a los padres que quieran mucho a sus hijos y no les nieguen la vida, aunque tengan alguna deficiencia. Realmente fué, un canto a la vida.

María del Carmen Antoja Giralt.