Dignidad humana

14.3.08

Nuestros mayores

Muchas son las personas mayores que están en residencias. Sus hijos y familiares les visitan en la medida que pueden o quieren, dándoles una reconfortante alegría. Es realmente conmovedor, en los casos de mayor desvalimiento, la “vuelta a la infancia” y necesidad de cariño de nuestros padres o abuelos. Gracias a Dios, algunos pueden vivir en casa con sus hijos y nietos; pero el modelo de trabajo occidental no está ayudando a esta opción. Las residencias son, en muchos casos, una notable ayuda a la insustituible asistencia y cuidado familiar sin la que los mayores sienten un desarraigo difícil de describir. La soledad es algo tremendo que debe ser mitigado todo lo que se pueda . La familia, a ser posible grande, vuelve a resolver la actual y creciente necesidad de atención de los que nos criaron y educaron. La creciente longevidad, gracias a los avances médicos, es otro importante prisma desde el que se ve de modo claro la necesidad de una política familiar fuerte que, en justa correspondencia, sustente a la familia como elemento indispensable de humanidad, civilización y progreso. El Estado español no ha desarrollado todavía en profundidad medidas concretas y eficaces para sentar las bases de sus propios cimientos. El gobierno puede acometer con tenacidad este deber prioritario.

José Ignacio Moreno Iturralde