Dignidad humana

14.3.08

Ecología humana

El gobierno español ha hablado de hacer una reflexión sobre el tema del aborto. Desde 1985, en España, se han producido más de un millón de abortos provocados. Es difícil aceptar que semejante barbaridad haya tenido y siga teniendo lugar. Fetos masacrados, en ocasiones con tremendos dolores, ya que estos seres humanos sienten a partir de tempranas etapas de la gestación. Incluso se han dado casos de bebés viables eliminados con una inyección en el corazón. Ni siquiera se ha planteado la cuestión de anestesiarlos como se ha recomendado en otros países. Se ha burlado sistemáticamente el espíritu de la ley que solo permite el aborto en tres supuestos. Se propone que restos de abortos tempranos sean tratados como residuos. Ha abortado quien ha querido: se ha legitimado que una madre pueda matar al hijo de sus entrañas. Y esto, lo sabemos bien, resulta también espantoso para las mujeres, a corto o largo plazo.

Si el deseo, en vez de la razón subordinada a la realidad, se convierte en fuente de ley llegamos a la ley de la selva, donde solo sobreviven los más fuertes. No hace falta tener ninguna confesión religiosa para aceptar estas ideas; tan solo es precisa la honradez y la valentía de mirar a la realidad de frente. Quisiera agradecer la generosa dedicación de organizaciones ciudadanas, sin ánimo de lucro, de ayuda a las madres que han actuado con una gran generosidad por defender la felicidad y asistencia solícita a madres e hijos. El gobierno, sensible ante los más marginados, debe plantearse una ecología humana digna de toda vida.

José Ignacio Moreno Iturralde