Dignidad humana

12.10.07

Mal-educando

Como madre de familia con hijos en edad escolar me ha descolocado un nuevo atentado para acabar con la candidez del alma de nuestros menores. Me refiero a la divulgación, por parte de la Generalitat Catalana, de 400.000 ejemplares de una guía para escolares. En ella se anima a los niños a las prácticas sexuales incompletas, a desmitificar la homosexualidad alentándoles a la masturbación. Muchos conocemos que esta última práctica liga a los niños (y a los que no lo son tanto) a un sentimiento de culpa y distorsiona la práctica heterosexual. La castidad rejuvenece las relaciones personales. Bien lo sabía Dios cuando dotó a la sexualidad humana de dignidad sagrada como transmisora de la vida. Muchos se han olvidado de que los mandamientos del Decálogo, el 6º y el 9º también, protegen el amor de un uso egoísta y nos hacen más felices.

Eva Catalán