Dignidad humana

8.9.07

¿Qué pasa con los niños?

"¿Qué pasa con los niños?". En ABC del 27 de agosto, Juan Manuel de Prada hacía muy acertadamente esta pregunta que merece ser contestada por aquellas personas más cercanas a la infancia y, por cierto, peor tratadas por la sociedad actual: maestros y médicos. El27 de enero de 2006 escribí en Diario Médico una carta a la clase médica y a la ciudadanía en general en la que decía: "se está creando un estado de insensibilidad hacia la infancia que está dando lugar asituaciones trágicas para ella como malos tratos, pederastia, abortos". Pretendía convocar a una reflexión responsable y sin prejuicios, solicitando un cambio de mentalidad necesaria en la sociedad a la que servimos.

¿Cuál es la crisis moral que atravesamos y repercute en educadores y cuidadores de la infancia? Gudrun Lung, representante de la EYA(European Youth Alliance) afirmó, en el Parlamento Europeo, en2003:"Somos los testigos de una sociedad del confort a cualquier precio. Matamos a nuestros hijos antes incluso de que nazcan. Matamosa nuestros parientes ancianos para sustraernos del esfuerzo dededicarles cuidados, tiempo y entrega. Al buscar el sentido de la vidase ha perdido el rostro de la dignidad del ser humano. Esta generación sabe lo que significa vivir en un continente libre de valores". Nos han introducido en una auténtica "lotería de la supervivencia", como afirma John Hans.

Desde Hipócrates hacia acá ¿qué ha pasado con la ética médica? El vínculo de los médicos a su conciencia moral es una norma incondicional. Ahora, la clase médica se debate entre un ordenamiento profesional que desea atenerse a la ética hipocrática y una legislación completamente opuesta a ella. "Sin la sujeción a una ética vinculante, la clase médica pierde primeramente la confianza de los pacientes, después su prestigio público y finalmente, su autonomía profesional"(Hans Thomas).Vivimos en una sociedad en la que la moral se separa de la verdad. De ahí que la moral sea una cuestión privada, que al final tiene que ser legislada y regulada por una función estatal cada vez más ambiciosa.Si padres, educadores y cuidadores de la salud continuamos permitiendo este relativismo, sujeto al consenso, la burocracia, el estricto control presupuestario y la judicalización, nos veremos inmersos en un conflicto en el límite. Me pregunto: ¿Cuándo se va a crear en Españaun organismo dedicado enteramente a la infancia como existen enAmérica y en países europeos?

Rodolfo Fernández Salvador (Presidente de la Sociedad Española dePuericultura)