Dignidad humana

9.6.07

No son solo estadísticas

El Ministerio de Sanidad acaba de informarnos del número de abortos practicados en España en el año 2.003: 77.788 niños fueron eliminados mediante otra tantas practicas abortivas en nuestro país. El 15,3 % de los embarazos acabaron en aborto. A este dato hay que añadirle otro espeluznante que no aparece en las estadísticas como aborto pero que lo es: en España en ese mismo año se repartieron 300.000 (sí, trescientas mil) píldoras del día siguiente que como todos sabemos son abortivas como lo es el aborto quirúrgico. Hasta aquí los fríos números.
Stalin, responsable de unos 50 millones de muertes, tuvo una especial lucidez para expresar lacónicamente algunas de las verdades más dramáticas de la modernidad, quizá porque encarnó en su ideología y en su política esa forma de modernidad sin complejos que fue el comunismo: el triunfo del amoralismo pleno al servicio de la propia voluntad con total desprecio a los demás; es decir, la misma mentalidad que subyace a los planteamientos abortistas. Pues bien, Stalin dijo lapidariamente: "una muerte es una tragedia; un millón de muertes es una simple estadística." Así piensa Stalin, así piensan los que se acostumbran a las cifras de abortos como si fuesen una mera estadística.

Pero, no. 77.788 abortos no es una estadística, son 77.788 tragedias personales una a una, las tragedias de cada uno de los 77.788 niños a los que se arrebató su vida por matarifes sin escrúpulos que han hecho de eliminar niños un lucrativo negocio.

300.000 píldoras del día después repartidas no es una estadística farmacológica, ni un dato de servicios sociales de fin de semana. Son 300.000 tragedias, una a una, que se suman a las 77.788 tragedias, una a una, anteriores.

No pienses como Stalín. No veas estadísticas donde hay tragedia, muerte, dolor, mal injustificable. No acostumbrarse al aborto es una exigencia moral en nuestra sociedad donde todo se banaliza con el tiempo, donde parece que a todo nos acostumbramos sin resistencia. El no ver estadísticas donde hay tragedias inhumanas contra los derechos humanos es el presupuesto imprescindible para luchar contra esta tragedia de nuestros días considerada por Julián Marías el dato más negativo del siglo XX: la admisión social y jurídica del aborto como conducta normal y respetable.

No olvidar que cada aborto es una tragedia por muchos abortos que haya y sean éstos quirúrgicos o farmacológicos, es el primer requisito para no colaborar con la cultura de la muerte que pugna hoy en nuestras conciencias con la cultura de la vida.

Benigno Blanco
(Columna publicada en la revista Hacer Familia. Febrero 2006)