Dignidad humana

9.6.07

El estado divide, la familia une

El estado divide, la familia une
Por Jennifer Roback Morse
El título del nuevo libro de Patricia Morgan, The War Between the State and the Family (La guerra entre el Estado y la familia), lo dice todo. El Gobierno británico se ha lanzado a la "discriminación sistemática contra parejas (casadas) en el sistema fiscal y de prestaciones". Este convincente libro, publicado por el Instituto de Asuntos Económicos en el Reino Unido, nos sirve de advertencia contra la "deconstrucción" de la familia para convertirla en una simple colección de individuos.

Al hacerlo, Patricia Morgan presenta una ilustración de los principios de las enseñanzas sociales católicas como se exponen en Rerum Novarum, la encíclica del Papa León XIII del año 1891. Argumenta que la "visión neomarxista" que "interpreta las relaciones humanas en términos de distribución de poder y cualquier cuidado y reciprocidad que opere entre generaciones como servidumbre" es la visión orientadora detrás de muchas de las políticas sociales británicas. Una idea poco meditada sobre las libertades económicas y sociales de las mujeres contribuye al problema. Según Morgan, "se asume que no hay recursos comunes ni ayuda mutua alguna porque la gente no comparte ni debe compartir dentro de las familias. Ahora la maternidad se ve invariablemente como algo que las mujeres planifican y de la que se encargan ellas solas. Todo gira sobre trabajos, pagas y bajas por maternidad y guarderías; jamás sobre una relación con alguna persona que pueda compartir o asumir los gastos que se generan. El matrimonio ahora se ve como algo irrelevante para la reproducción."

El subtítulo de su libro, Cómo el Gobierno divide y empobrece, indica la opinión de Morgan sobre las consecuencias. Las personas podrían cuidar mejor de sí mismas, trabajando juntas a través de la familia, que lo que el Estado puede cuidar a una colección de personas vagamente relacionadas.

Esto nos trae a Rerum Novarum, el magistral documento del Papa León XIII que marcó el principio de la moderna enseñanza social católica. Muchos tienden a leer este documento simplemente como una defensa de la propiedad privada y del derecho a fundar sindicatos independientes. Pero al reflexionar cuidadosamente sobre la familia revela un significado más profundo. Rerum Novarum es una protesta contra la tendencia del Estado a absorber para sí mismo todas las funciones e instituciones de la sociedad. "No es justo", insiste León XIII, "que el ciudadano o la familia sean absorbidos por el Estado; antes bien, es de justicia que a uno y a otra se les deje tanta independencia para obrar como sea posible."

Comenzando con la revolución francesa de finales del siglo XVIII y culminando con la bolchevique de principios del XX, los movimientos sociales revolucionarios han procurado darle al Estado la jurisdicción completa sobre cada aspecto de la sociedad. Parte de la estrategia estatista ha sido redefinir las instituciones sociales como simples conjuntos de individuos. Rerum Novarum lo rebate: "Aunque estas sociedades privadas existan dentro del Estado y sean como otras tantas partes suyas, aún con todo, no está dentro de la autoridad del Estado en general y per se prohibir que existan como tales. Porque el hombre tiene derecho natural a formar sociedades privadas."

Aunque que el Gobierno británico no ha ido tan lejos como prohibir el matrimonio, sí ha obstaculizado considerablemente la asociación matrimonial. Algunos funcionarios, observa Morgan, sostienen que "el tratamiento de una pareja casada como unidad financiera individual... debe desaconsejarse junto con cualquier predisposición en favor de la
familia nuclear". Al Estado se le presume responsable de la manutención de los niños de padres no casados.

Las políticas que en la práctica se derivan de esta filosofía son muchas. Se ha erosionado la deducción fiscal de las parejas casadas. El complemento de ingreso para los pobres se estructura para beneficiar a las madres solteras si se compara con hogares de parejas casadas. Los subsidios de las viviendas sociales se estructuran para beneficiar a hogares monoparentales. Y por si fueran pocos los incentivos para la ruptura de la familia, los padres prácticamente pueden echar de casa a sus hijos a partir de los dieciséis años, ya que entonces se les puede considerar como "personas sin techo de forma involuntaria" y así obtienen el derecho a una vivienda pagada por el Estado. Todas estas políticas dan como resultado que "la proporción de madres solteras que son cabeza de familia se duplicara entre 1974 y 1989, llegando al 73 por ciento". El número de niños nacidos de madres solteras ha aumentado de un 8 por ciento en 1970 a un 42 por ciento en 2004 y la proporción de hogares unipersonales ha aumentado de un 14 por ciento en 1961 a un 30 por ciento en 2004.

Lamentablemente para los partidarios de la atomización radical, la promoción gubernamental del individualismo es un fracaso de por sí: El aislamiento extremo no hace feliz a la gente. Los padres son vitales para el bienestar de los niños. Vivir solo es un sólido indicador para predecir suicidios, especialmente en los hombres. La mayoría de madres solteras son sumamente dependientes de las subvenciones estatales.

Todos estos trágicos resultados acentúan la importancia de la colaboración y la solidaridad en pro del bienestar de las personas y de la sociedad. Desbaratar la sociedad hasta convertirla en nada más que una colección de personas sin vínculos ha sido tan destructivo para los individuos como para la sociedad.


El Papa León XIII no se habría extrañado de este resultado.
Jennifer Roback Morse es investigadora especialista en Economía del Instituto Acton para el estudio de la religión y la libertad y autora del libro: Smart Sex: Finding Life-long Love in a Hook-up World.

*Traducido por Miryam Lindberg del original en inglés.