Dignidad humana

28.5.07

Biotecnología sin moral

BIOTECNOLOGíA SIN MORAL
Ya tenemos nueva regulación en España de las técnicas de reproducción asistida. Esta ley reduce el embrión humano a una cosa que se puede producir en número ilimitado, utilizar para la experimentación y la investigación, someter a prácticas de selección eugenésica y congelar o destruir sin más límite que la voluntad de quienes teóricamente serían responsables de él: los progenitores y el personal sanitario que lo tiene en su poder y de quien depende el embrión absolutamente por su indefensión.

Podemos recordar, para juzgar esta nueva norma, las palabras que el Presidente de la República, Johannes Rau, socialdemócrata, dirigió al pueblo alemán el 18 de mayo de 2001 ante el debate suscitado en el país germano sobre estas cuestiones por parte del gobierno del Canciller Schröder. Decía el Presidente de Alemania, entre otras cosas:
“La experiencia que vivimos con el nacionalsocialismo y, en particular, con la investigación y la ciencia en el Tercer Reich tiene que desempeñar un papel fundamental a la hora de formarse un juicio ético, no sólo aquí en nuestro país.(…) Nadie debe olvidar lo que ocurrió en aquel entonces también en el ámbito de la ciencia y la investigación.(…) Unos círculos científicos desenfrenados se dedicaron a investigar únicamente al servicio de sus objetivos científicos, sin escrúpulos morales. La historia nos ayuda -no sólo a los alemanes- a comprender lo que ocurre cuando se trastornan las medidas; cuando el ser humano deja de ser sujeto y es convertido en objeto. Empezar a instrumentalizar la vida humana, empezar a distinguir entre lo que tiene valor vital y lo que no lo tiene es abocarse al desastre. La memoria entraña una exhortación constante: absolutamente nada debe situarse por encima de la dignidad del individuo.”
Pues eso.
Procede hoy recordar
Benigno Blanco