Dignidad humana

8.6.06

Un corazón tecnológico para Vallecas

La Razón; 8.VI.06 El Colegio Tajamar estrena oficialmente un Instituto de Artes Gráficas de referencia europea. Más de 1.000 estudiantes y profesionales de la Comunidad se podrán beneficiar de sus cursos. Enrique Villalba
Madrid- Vallecas tiene visión de futuro. Y a partir de hoy, ese futuro se dibuja en los ordenadores de última generación que han instalado en el nuevo Instituto Tecnológico y Gráfico del Colegio Tajamar. Este edificio es una ampliación de las instalaciones originales que creó el colegio en 1967 con la finalidad de la Formación para el empleo. El nuevo recinto, que será hoy inaugurada por Esperanza Aguirre, constituye un complejo de 2.500 metros cuadrados con aulas y talleres con maquinaria de última generación que ha sido en parte sufragado por empresas beneficiarias de este centro. En el Instituto se impartirán ciclos de Formación Profesional de Artes Gráficas, Informática, Logística y Medio Ambiente. Se han invertido casi cuatro millones de euros para satisfacer las necesidades de enseñanza reglada, ocupacional y empresarial de esta categoría profesional del centro. «Es vital que exista un equilibrio entre la Formación Profesional y la universidad, porque la sociedad demanda profesionales de todo tipo. Mejorar la infraestructura tecnológica nos permite ofrecer mayor calidad de enseñanza. Queremos convertir Vallecas en una referencia a nivel europeo en cuanto a la Formación de profesionales. A la vez, permitimos que se puedan beneficiar de estas ventajas personas con menores posibilidades económicas que sin este empujón lo tendrían más difícil», comenta Alfonso Aguiló, director del centro.
Daniel Giménez tiene 17 años. Estudia Explotación de Sistemas Informáticos. «Se nota la diferencia porque la tecnología te permite aprender más rápido. Trabajamos con sistemas de última generación, los que utilizan en las empresas profesionales. No me extraña que quiera venir gente de todo Madrid a estudiar aquí». Gregorio Cabrera es profesor de Informática. Está convencido de las posibilidades pedagógicas del centro. «La tecnología permite nuevas formas de comunicarse con los alumnos. Permite al estudiante ser un elemento más activo de su aprendizaje. Sin embargo, lo más importante es la vocación de aprender». Alfonso concluye: «Las empresas buscan perfiles determinados. Hemos intentado que sean las propias empresas las que se impliquen en la formación. La idea es retroalimentar la educación y el trabajo. Ofrecemos profesionales preparados y las empresas nos dan la posibilidad de tener acceso a las últimas tecnologías».