Dignidad humana

4.6.06

Embriones humanos y recuperación del sentido común

Si algún científico afirmara que la música compuesta por Bethoven, o la cantada por Rocío Jurado, no es más que una manifestación de un ADN desarrollado convendría decirle que su afirmación, además de un error, es acientífica. El método científico experimental no es apto para valorar las realidades de la genialidad humana, su libertad y su responsabilidad. Afirmar que la actividad técnica o artística se reduce a bioquímica es como pensar que la voz de un cantante de radio es producto exclusivo de los circuitos del transistor. De hecho se valora de este modo materialista la vida humana cuando se considera a los embriones como un conjunto de células manipulables. Se piensa que tales embriones son una materia de la que surgirá posteriormente una racionalidad (inteligencia, libertad); en vez de darse cuenta de lo obvio: la naturaleza racional humana es la que genera un cuerpo capaz de expresarse racionalmente. La diferencia humana está desde el principio o no se manifestaría nunca. Por este motivo, cuyo único origen está en pensar con sentido común, la actual desprotección, manipulación y destrucción de embriones humanos –por los motivos que sean- es un ataque frontal a la identidad de la especie humana. Ya hay muchos científicos y humanistas de talla trabajando para reconstruir los diques jurídicos rotos de la dignidad humana; pero todo esfuerzo nuevo es muy conveniente.

José Ignacio Moreno Iturralde