Dignidad humana

7.6.06

Educación para la ciudadanía

El Ministerio de Educación acaba de dar a conocer unas bases para la enseñanza de la asignatura de Educación para la ciudadanía. Tras una lectura reposada del documento hay que destacar el alto interés humano de los contenidos que se contemplan. Quisiera hacer algunas observaciones como profesor en ejercicio de Filosofía de Instituto, con 21 años de experiencia docente. No cabe duda que supone un adelanto educativo toda la temática referente a la participación en la vida democrática, el conocimiento de los valores constitucionales, las Cartas de los Derechos humanos y la solidaridad con la pobreza internacional, entre otras cuestiones. Sin embargo existen un conjunto de temas fundamentales que pueden resultar muy problemáticos de desarrollar. Las bases de la asignatura apuestan por la defensa de un pluralismo moral. Desde ese pluralismo, que perfectamente puede ser un relativismo, se pretende educar acerca de la identidad humana, su sexualidad; así como respecto a la familia y las relaciones interpersonales. Sin decirlo expresamente se deduce, por ejemplo, una perfecta aceptación de la homosexualidad en ejercicio, como una opción tan natural como el matrimonio de hombre y mujer. El gran inconveniente que encuentro es que desde una pretendida moralidad, basada mucho más en la autonomía personal que en la realidad de la naturaleza, no se puede pretender enseñar un tipo de visión antropológica sin discriminar a otras concepciones del ser humano.

Por otra parte, la Cátedra de Laicidad Fernando de los Ríos de la Universidad Carlos III ha realizado una propuesta para la asignatura de Ciudadanía donde se habla claramente de una exclusión del cristianismo a la hora de configurar el orden social(página 25 del documento). Es decir: Tal Cátedra ve incompatible la laicidad del Estado con la Doctrina Social de la Iglesia:; algo que atenta contra el derecho fundamental de libertad religiosa. Se excluye al cristianismo de su derecho de ciudadanía. Es paradójico que, tras la negación de la evaluación de la asignatura de Religión, el hecho religioso y las diversas religiones –según la Cátedra Fernando de los Ríos- se estudien desde la asignatura de Ciudadanía, que sí es evaluable. Queda por ver si el Ministerio seguirá en estas cuestiones la propuesta de la citada universidad.

En mi opinión esta asignatura va a resultar una fuente de discordia en la comunidad educativa. Máxime cuando se enseña desde el estado valores respectivos a la intimidad personal y familiar, sin el consentimiento expreso de los padres y sin el suficiente reconocimiento del principal protagonismo educativo de los mismos. Pienso que esta asignatura no puede ser impuesta políticamente sin una reflexión y aportación sustancial de los padres y de sus representantes. El proceso puede ser así más laborioso, pero sin duda mucho más democrático y verdaderamente ciudadano.

José Ignacio Moreno Iturralde