Dignidad humana

14.4.06

Respetar la propia biología

Existe un ambiente extendido y fomentado para entender las relaciones sexuales y matrimoniales como un catálogo a la carta que no depende más que del gusto y de la voluntad personales. Esto trae consigo la necesidad de negar las “imposiciones de la naturaleza biológica” mediante anticonceptivos o abortivos; así como la ampliación del concepto de matrimonio hacia nuevas formas de convivencia familiar. Esta “rectificación cultural” de la naturaleza humana me parece de gran calado. Si se modifica la identidad de algunas funciones principales del ser humano, e incluso la propia biografía sexuada, se entiende el propio cuerpo como un objeto de dominio. Si la propia naturaleza no es aceptada tal y como es –no hablamos ahora de enfermedades- no es posible aceptar con admiración ecológica y dicha el resto de la naturaleza del mundo: quien no está en armonía consigo mismo no puede estarlo con lo demás. Del mismo modo quien establece unas reglas de juego domésticas únicamente a su personal medida necesariamente será menos sociable porque su más próxima sociabilidad ha sido autolimitada.

José Ignacio Moreno Iturralde

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