Dignidad humana

2.3.06

Si tienes un sueño, hazlo realidad

Éste es el título de un libro sobre la vida de Juan Bosco. Aunque a muchos no nos adorne el empuje y el ingenio de este educador santo, podemos pararnos a pensar si tenemos algún sueño que merezca la pena realizar. Si el balance es negativo sería vital buscarlo con paciencia. En caso afirmativo, partiendo de un indispensable realismo, nos vamos dando cuenta de que no es imposible llevar esa meta a cabo, pero tampoco es fácil. Puede que sea enojoso aclarar que no se trata tanto aquí de ideas de fama y oropeles como de un proyecto de vida atractivo en sí mismo por su creatividad sencilla al servicio de los demás. Si ya lo hemos emprendido es probable que las dificultades del camino y la ramplonería de los días nos hayan hecho perder parte de la ilusión. La solución, quizás, esté en retomar aquella estupenda idea cada día, como si fuera el último. Valorar lo inmediato, lo cotidiano, incluso lo prosaico, como elementos de un puzzle que con el paso de los años puede tener una grandeza insospechada. Una gran directriz es la constancia, la paciencia y la tenacidad. Para esto se requiere no sólo fuerza de voluntad sino claridad de miras y, por tanto, que esas miras estén puestas fuera de uno mismo. Otro elemento de interés es la ayuda de personas experimentadas en lo que queremos llevar a la práctica; se trata de una medida de sentido común. Pienso que también es muy importante en este empeño poner el corazón en lo que se hace, sin exhibicionismos; pero, antes, hay que engrandecer y llenar el corazón con algo al menos tan importante como lo que podemos ofrecer. Se podrían citar muchas cosas respecto a cómo intentar hacer de la propia vida algo verdaderamente interesante pero sólo quisiera apuntar una cosa más: fe. Entendiéndola no como un esfuerzo sostenido hacia el futuro sino como un encandilamiento que colorea y enamora los días y las horas en un trabajo que me haga ser mejor persona a mi y a los demás. Al terminar estas palabras me hace gracia pensar que probablemente casi nadie las lea. Pero si a alguna persona le sirven de algo que sepa que estoy seguro que ella me podía enseñar a mi mucho, más y mejor.

José Ignacio Moreno Iturralde