Dignidad humana

17.3.06

No es lo mismo un piñón que un embrión

Nadie en su sano juicio diría que romper un piñón es lo mismo que romper un pino. También es muy diferente arrancar un árbol moribundo que eliminar gratuitamente un hermoso ejemplar en la lozanía de su vida vegetal. Sin embargo, este planteamiento no es el adecuado para la especie humana. Una de las consecuencias de la dignidad y de la irrepetibilidad de cada vida humana pide la protección en todos los momentos de su vida, especialmente en los de mayor dependencia. Estas exigencias conllevan sacrificios y limitaciones al utilitarismo, también mercantiles, pero sin ellas se corroe la base de todo estado de derecho: la dignidad del ser humano. No es lo mismo un piñón que un embrión.

José Ignacio Moreno Iturralde