Dignidad humana

8.3.06

Italia y los embriones

José Javier Esparza en El Semanal Digital
El referéndum italiano sobre la ley de fecundación asistida ha pasado casi desapercibido en España. No es extraño: aquí solemos ignorar cualquier cosa interesante que pase fuera de nuestras fronteras e incluso dentro de ellas. Para resumir la cuestión, consignemos: la ley italiana sobre fecundación asistida es de las más restrictivas del mundo; lo que se somete a votación es la posibilidad de ampliarla y, entre otras cosas, abrir campo a la investigación con embriones; todos los partidos se han dividido al respecto, de manera qu! e el "sí" y el "no" son transversales a la derecha y a la izquierda; la Iglesia, por su parte, ha propuesto la abstención masiva para frustrar el referéndum por falta de quórum. Por el camino han surgido debates muy encendidos que plantean públicamente preguntas de largo alcance.El asunto, por supuesto, es espinoso. A nadie se le oculta que la posibilidad de experimentar con embriones abre caminos enormes a la investigación médica. Tampoco debería ocultársele a nadie que tras la polémica están en juego intereses cuantiosísimos de la industria médica, que crea artificialmente expectativas muy superiores a las perspectivas reales de la investigación. En todo caso, de lo que debemos tomar lección es de la libertad con la que unas y otras voces pueden plantear sus posiciones en Italia. Un debate como el que han sostenido Oriana Fallacci y Giovanni Sartori sería imposible en España (también, por cierto, en Francia), porque aquí la presión de lo "políticamente correcto" en los medi! os de comunicación es insoportable. Nuestros periódicos deberían tomar nota: hay que acabar con los comisariados políticos de Redacción. Y nuestros políticos también tendrían que apuntar algo: cuando se quiere tocar un universo tan complejo como el de los valores sociales, con medidas que levantan gran polémica social, el referéndum es una vía más legítima que la votación parlamentaria.
Yendo al fondo del asunto, lo que plantea este referéndum italiano es, a fin de cuentas, la consideración del embrión como persona. Quienes avalan la apertura de la investigación con embriones sostienen que éstos no son propiamente personas. Quienes se oponen a la apertura de la ley, mantienen que el embrión es ya una persona y que, por tanto, exterminarlo en laboratorio supone un homicidio.- Y usted, ¿qué piensa?Me alegro de que me haga usted esa pregunta. Yo creo que desde el punto de vista biológico, material, lo que funda la identidad de una persona es su código genético! . Éste se halla ya presente en el embrión. Por eso me parece espantoso que se experimente con embriones: el embrión parecerá sólo una bolica, pero ya hay un tío ahí dentro. Y más aún: como nadie podría decir con exactitud cuándo el cigoto se transforma en embrión (el proceso varía en todos los casos), también me parece horrible la experimentación con óvulos recién fecundados. Eso, para empezar a hablar. Pero ahora sólo se trataba de envidiar las libertades públicas de los italianos. Para tomar ejemplo.