Dignidad humana

8.2.06

Música clásica en el atasco

Un amigo me decía que “de enano” escuchaba con total desaprobación algunos discos de música clásica que su buen padre ponía en casa, gracias a Dios, de pascuas a ramos. A mi amigo nunca le había gustado tal tipo de música. Consciente de que esta cuestión personal a usted puede importarle un bledo quiero referirle, a continuación, algo que considero de más calado. La persona de la que hablo vio hace pocos días una película sobre la vida de Mozart. Inopinadamente empezó a recordar de modo nuevo algunas de aquellas composiciones que escuchaba en la infancia. Se le ocurrió la idea de añadir a los paseos en coche que daba a su padre, ya muy anciano, la audición de primeros espadas de la música clásica. El disfrute de ambos provocaba una sinergia emocional imposible de transmitir.

Mi amigo estaba hoy acelerado: resolviendo problemas bancarios y buscando suelto para el simpático papel del estacionamiento del coche. Para colmo de vivencias a ras de asfalto se embotelló final y fatalmente en un inmenso atasco urbano. Observó que en la guantera tenía un CD de composiciones de violín y piano. Cerró la ventana y subió el volumen. Una discreta y enérgica sensación de contento natural recorría toda su alma. Al ver las caras de prisa de los demás, los tacos insonorizados de algún conductor y lo ridículo de la estampa vial, al hilo de la música recuperaba su dignidad de animal racional y se encendía su faro de creatividad. Aquel tipo de armonía digna del hombre le hizo entrever lo verdaderamente creativo e importante: los recuerdos de un álbum familiar, las relaciones verdaderamente humanas que podría tener y que desde ahora podría vivir con una composición nueva, la propia de la creación.


José Ignacio Moreno Iturralde

1 Comentarios:

  • Me acaba de mandar mi novio un mail sobre la dignidad humana, la ley de "reproducción asistida" y tal. Me ha encantado. De paso, me he puesto a ojear esta página web y me ha llamado la atención este título: "Música clásica en el atasco" y he leído el ensayo, artículo o lo que sea. Realmente es cierto. Casi todos los días voy a la universidad en el tren escuchando bandas sonoras bastante buenas. Música que relaja, que te eleva por encima de los demás, que te hace sonreir a la vida y al día que te espera y enfrentarte a él con garbo y energía aunque en ocasiones te den ganas de tirar la toalla, poner cara larga y pasar de todo y de todos.
    Te hace contemplar a cada ser humano como lo que es, observar a cada persona, mirarla a los ojos y contemplar a través de ellos a alguien realmente importante que también cuenta con una vida, unos problemas, preocupaciones...
    Te lleva a no mandar a un tío a la porra cuando te empuja o pisa, sonreirle y rezar por él.
    Sí, la música es mucho más que unos cuantos sonidos que llegan a nuestros oídos de una manera más o menos armoniosa. La música es arte, la más espiritual de las artes. La música es el alma de un ser humano al descubierto.
    Recomiendo a todo el que pueda dedicar unos minutos de su día a esto. Le ayudará a profundizar en lo más hermoso de la existencia y a desestresarse un poco dentro de este mundo loco.

    By Anonymous Miriam Alonso, at 8:58 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home