Dignidad humana

11.2.06

"Los niños invisibles"

"En el más remoto confín de la china vive un Mandarín inmensamente rico, al que nunca hemos visto y del cual ni siquiera hemos oído hablar. Si pudiéramos heredar su fortuna, y para hacerle morir bastara con apretar un botón sin que nadie lo supiese…, ¿quién de nosotros no apretaría ese botón?” J. J. Rousseau
Enrique Monasterio www.interrogantes.net

En qué estamos pensando
Me ha venido este texto a la memoria, porque quiero escribir sobre el aborto. Me cuesta hablar –y hasta pensar– sobre tan triste asunto.
No soy tan presuntuoso como para suponer que tengo algo nuevo que decir. Pero no debería haber un sólo cristiano, ni un sólo hombre o mujer de buena voluntad (escritor, periodista, maestro o pregonero de cualquier especie) que no gritara al menos una vez en la vida contra la salvajada vergonzosa del aborto provocado, que es la mayor amenaza que�0��B.Tuestra civilización.
Mi problema es que no entiendo lo que está pasando. Como sacerdote debo escuchar, comprender y perdonar todas las atrocidades y miserias de los demás con la esperanza de que Dios perdone las mías: también los crímenes y asesinatos más viles… Pero me desconcierta que nuestra bienoliente sociedad siga legitimando tanta barbarie. ¿Son humanos los cerebros de esos matarifes que van de médicos para triturar niños antes de que nazcan? ¿Qué hay en las seseras de los políticos y de los sedicentes intelectuales que aprueban estas conductas?
De hecho, no se ve lo innegable
Ya nadie en su sano juicio y con un mínimo conocimiento de la biología, se atreve a negar que en el seno de una mujer embarazada hay un ser humano vivo. De ahí que los abortistas necesiten emboscarse en una selva grotesca de eufemismos y de amaneramientos sintácticos para defender sus prácticas asesinas. Es una cursilería macabra eso de la interrupción voluntaria del embarazo o, como oí por la radio hace un mes, la suspensión quirúrgica de la gestación en fase embrionaria. Ni así cuela.
Pero el monstruo sigue alimentándose de millones de víctimas inocentes. ¿Será que vivimos rodeados de mentes criminales? ¿O son sólo estúpidos, incapaces de entender algo tan simple? Probablemente ni lo uno ni lo otro.
Quizá la respuesta sea la que da el Dr. Nathanson: En realidad –escribe en un libro estremecedor–los médicos sabíamos muy poco sobre el feto y nunca lo habíamos visto excepto como carne picada y desmembrada…
Y, al narrar el aborto de su propio hijo, que él practicó con sus manos, expresa la misma idea: todo fue frío y aséptico. El niño nunca fue visto como niño, sino como tejido fetal triturado por la más gélida tecnología.
No son nada
Sí, es eso. Se trata de niños nunca vistos, de Mandarines lejanos como los de Rousseau, de seres invisibles a los que nadie, ni sus propios padres ni los que les dan muerte, han mirado a los ojos. Si lo hicieran, no podrían continuar la matanza.
Provocar un aborto es matar apretando un botón, a ciegas; ejecutar a un intruso con una firma. No hay olor a sangre, ni ataúdes, ni cementerios. Degollar en un acto quirúrgico, con música de Mozart, anestesiados el cuerpo y la conciencia, entre vuelos silenciosos de batas verdes.
Las víctimas son etéreas, niños virtuales exterminados sin saña, igual que se elimina un archivo de ordenador. No hay verdugos. ¿Cómo llamar asesino a ese doctor de mejillas sonrosadas y ademanes bondadosos?
Los niños invisibles, en realidad, no existen. Son seres sin rostro, sin gestos, sin parecido con nadie. Don Quijote, Hamlet o Mafalda poseen mucha más realidad. El niño invisible no tiene nombre de niño: lo llaman feto, que es nombre de cosa, de apenas nada.
Sus ojos
Hay asesinos que nunca olvidan la última mirada aterrorizada de sus víctimas. Esas miradas permanecen fijas en el cerebro del criminal como un cuchillo, que, en ocasiones, les lleva a la desesperación, al arrepentimiento o al suicidio. Pero los niños invisibles no lloran, ni suplican, ni han aprendido a mirar. Son sólo carne de carnicería, deshecho de quirófano, tejido reciclable. Sus honorables homicidas pueden acallar la conciencia con un güisqui a media tarde.
Los niños invisibles, algunas veces tienen los ojos negros como el azabache, azules como el mar, o verdes como la esperanza. Pero hay que evitar que lo sepan sus madres. ¡Ah, si lo supieran!: aún sería posible la salvación.
Sólo Dios los mira. Cuando los niños invisibles abren los ojos ven los ojos de Dios empañados de lágrimas.

5 Comentarios:

  • Estimado amigo:
    He ojeado su blog y lo he recomendado porque está bien, si bien difícil tarea la de cambiar el chip una vez suelta la espita de la muerte para el inocente que no habla, y que ya no tiene ni nombre escondido en expresiones como la "interrupción voluntaria del embarazo", "hago con mi cuerpo lo que quiero", "células madre", etc. El lenguaje se ha puesto al servicio de la confusión, y -con frecuencia- enfrente tenemos un intoxicado de tópicos al que hay que comenzar a enseñarle las primeras reglas de la gramática.

    By Anonymous frid, at 9:02 a. m.  

  • Muchas gracias por su comentario. Efectivamente los términos son muy importantes a la hora de reflejar o falsear la realidad.

    By Blogger Jose Ignacio Moreno, at 4:19 p. m.  

  • Qué triste, me ha emocionado. Pero la teoría de Nathanson se puede aplicar a fases iniciales, pero ¿qué pasa con el aborto por nacimiento parcial? Yo no dudo de que quienes practican los asesinatos son humanos, porque el hombre malo, enfermo o inconsciente no deja por ello nunca de ser hombre. Pero doy gracias por no poder entender tampoco semejante barbarie, como es el asesinato de la propia prole. Creo que es buen síntoma.
    Me duele leerle porque pienso en la niña que me patalea y de tarde y noche me deja ya sin aliento pataleando costillas y pulmones. Pobre pequeña superviviente. Que no crezca creyéndome tal ha sido uno de los más grandes regalos que he recibido por nacer en una familia sana. Pero eran otros tiempos... Hoy nos lo ponen más difícil. Temo por mis niños, por eso tampoco puedo dejar de denunciar este holocausto. Además, igual insistiendo logro que en el futuro no sea asesinado algún nieto o nieta propio o propia... ¿En qué mundo vivimos?

    By Blogger fdadfsa, at 11:21 a. m.  

  • Muchas gracias. Me ha gustado mucho.
    No hay palabras, y las que hay se quedan cortas. Sin embargo no hay que dejar de decirlas.

    No me cabe duda que es el Mal que está desatado. Tiene mucho dónde nutrirse y apoyarse. Sin embargo, por muy fuerte que azoten los vientos de barbarie, cerrazón y mentira, el común de la gente suele ser buena y el camino estaría en decirle y mostrarle la verdad, reeducarla y en último caso,(sobretodo a los adolescentes y a las nuevas generaciones) educarles de verdad.

    El aborto, la nueva ley aprobada hoy que nos deja a la altura del cobaya y toda manipulación del ser humano como mero animal, es horrible y monstruosa. Pero todo esto se ha estado fraguando durante mucho tiempo. Se ha ido sembrando y se veía venir desde hace décadas.

    Aprendamos la lección y vivamos siempre de forma auténtica.

    Un saludo

    By Blogger Borja García, at 10:11 p. m.  

  • Borja: estoy totalmente de acuerdo con lo que dices.

    By Blogger Jose Ignacio Moreno, at 5:54 p. m.  

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