Dignidad humana

25.1.06

Familia, hogar y cuerpo

Las relaciones familiares de nuestra infancia cobran con el tiempo un valor clave en la propia identidad. Aquellos recuerdos, si son entrañables y gratos –como ocurre con frecuencia-, son médula de nuestra biografía. Aquél hogar va dentro de nosotros, hasta el punto de que configura en parte nuestro espíritu. También podría decirse que habitamos en el hogar de nuestro propio espíritu. Si ese hogar es luminoso y limpio, enseñaremos a vivir y mostraremos con la conducta que la vida merece la pena ser vivida.

Nuestro espíritu, nuestro íntimo hogar relacionado con los demás, está relacionado profunda y naturalmente con un cuerpo. El modo de hacer hogar depende de la polifacética acción de amar. Pero si se pretende amar en oposición a la propia biología se forja una duro nudo interior. El hogar está en el espíritu y el espíritu está en el cuerpo según leyes propias de la especie humana. La homosexualidad, si no se cura y pretende tomar carta de naturaleza, no puede hacer hogar porque su espíritu está en contradicción con su cuerpo.

José Ignacio Moreno Iturralde