Dignidad humana

17.12.05

El astronauta y el sacerdote


No pretendo ser irreverente al afirmar que si un ateo entra por curiosidad en una iglesia y ve a un sacerdote en un confesionario, disfrazado de astronauta, apuesto a que acaban hablando de lo divino y lo humano. Del mismo modo podría ocurrir si los que llegan a la estación MIR ven a un astronauta vestido de sacerdote. Cada uno, fuera de su sitio, resulta divertido; mientras que en sus puestos habituales son sujetos inquietantes. ¿Estos personajes resultan contrarios o complementarios?...Me parece que un teólogo no debería ignorar los avances de la ciencia y que un hombre del espacio no conviene que olvide su fe. Con las limitaciones logísticas y metafóricas del ejemplo, me parece que hay un parecido respecto a las relaciones entre lo laico y lo eclesiástico: Si un astronauta obligara aun sacerdote a meterse en su nave sería un laicista, y si un cura pretendiera sustituir la punta del cohete Apolo por un campanario incurriría en clericalismo. Un astronauta lleva un traje de la tierra hecho para el cielo, mientras que un sacerdote se viste con un traje del cielo confeccionado para la tierra. Un sacerdote, en la liturgia, se siente unido a todos los nobles avances de la humanidad. Un astronauta, desde su nave, ve el planeta azul donde está su familia y su Iglesia. El astronauta y el sacerdote son dos caras de una mismamoneda; aquella moneda con la que se puede dar al César lo que es delCésar y a Dios lo que es de Dios. Los sacerdotes y los astronautas participan de la misma tierra...¿Por qué dificultarles la comunicación social si unos y otros pueden gozar del mismo cielo?
José Ignacio Moreno Iturralde