Dignidad humana

29.10.05

Programación rosa

Es rosa la piel de la gamba o el pandero de un mandril; en cualquier caso son rosas de una animalidad natural. Pero el rosa, en lo humano, es distinto a como lo plantean algunos programas del corazón; del corazón de un mandril. Puestos a hacer el gamba exhiben sus intimidades sentimentales al público aproximándose al ambiente de un zoológico. Ellos y ellas muestran sus apasionados sentimientos con la misma naturalidad que el mugido de una vaca. Tiene audiencia la cosa porque tener buen gusto no es siempre una característica del pueblo soberano. La educación, la categoría humana y la personalidad no son características que fomentadas por la programación rosa. Porque tener personalidad significa tener espíritu, carácter, intimidad y, por tanto, pudor. El rosa apropiado para los seres humanos es el del traje de mi hija pequeña, no el de las pasiones baratas de unos personajes que se infravaloran. Si me permite una sugerencia: Apague usted ese falso color rosa televisivo y comenzará a disfrutar con las tonalidades auténticas de su propio corazón.
José Ignacio Moreno Iturralde

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