Dignidad humana

16.10.05

El embrión humano: de prodigio de la vida a víctima de la tecnociencia

Dra Alicia Errázquin
Nos encontramos nuevamente examinando cuestiones que centran el debate ético en la vida humana naciente.

Vemos cómo hoy la vida se la compromete en todos sus aspectos, y en nombre de hipotéticos “progresos” de la Ciencia, se pretende imponer la licitud de producir embriones humanos “in vitro”, con el preciso objetivo de matarlos para extraer de ellos “lo que sirve”, o de utilizar los llamados “supernumerarios” para la investigación científica o para tener células de tejidos en vista de las todavía supuestas terapias sobre enfermos que padecen patologías neurodegenerativas como Parkinson o Alzheimer.

En esta enumeración de manifestaciones de un implacable desprecio a las fuentes de la vida, no podemos dejar de mencionar: la aceptación como principio y en procedimiento del uso de los anticonceptivos, la extensión de las esterilizaciones, la aceptación del aborto como un bien y como un progreso de una sociedad que hasta debe protegerlo con una legislación.

A este conjunto se añaden, la práctica de la fecundación “in vitro” que deja embriones “sobrantes” destinados a morir, o las investigaciones en el campo del diagnóstico prenatal, con sus inherentes implicaciones morales. Esto forma parte de un vasto mosaico que pertenece a la cultura predominante de una civilización paradojal.

Con estos argumentos hemos dado muchos pasos atrás...Para evitar las consecuencias de las descripciones presentadas, es preciso remarcar que siempre el saber ha de estar orientado al bien. Sólo aceptando que el bien depende de la verdad, podremos explicar la consideración debida al embrión humano.

El respeto que cada uno de nosotros le otorgue a este ser humano tan diminuto y tan débil no puede obviar ni el conocimiento que nos proporciona la biomedicina, ni los que nos brindan la antropología, la ética o el derecho. Con esto estamos significando que el problema del embrión humano, necesariamente requiere de un enfoque y estudio interdisciplinario.

Las ciencias, a pesar de la distinción de aproximaciones específicas, del objeto y del método de investigación, están llamadas a interaccionar, fundiendo su contribución en vista del acto sintético del conocimiento. Cada ciencia ofrece una aportación peculiar, que deriva de la metodología y de los presupuestos que la contradistinguen.2 La respuesta a una cuestión tan preciada debe “respetar las distinciones de los niveles de las afirmaciones de cada una de las respectivas ciencias y, al mismo tiempo, encontrar las vías de una coordinación adecuada”.

La Biología o la Medicina, por sí solas, no pueden explicar acabadamente la naturaleza de persona del embrión humano, ya que no es su objeto formal de investigación, pero la ciencia no puede contradecir el hecho de que el embrión sea una persona, dado que el progresivo avance de las observaciones científicas sobre él, no hace más que reforzar los conceptos metabiológicos que se corresponden con los de la personalidad del embrión humano.

Así pues, el punto de partida de la reflexión sobre el embrión humano debe encontrarse en las Ciencias Biológicas, dado que nuestros conocimientos sobre la vida humana prenatal se obtienen por métodos científicos. Es el objetivo de esta comunicación, presentar una caracterización del embrión humano desde sus estadios más precoces del desarrollo.


Caracterización del embrión humano

Para la biología actual, la fusión de la membrana del espermatozoide con la membrana del ovocito determina el “momento mágico o instante prodigioso”4 de la fecundación. Éste momento da vida al inicio de un nuevo individuo de la especie humana. Esta evidencia experimental se apoya en primer lugar en las características del cigoto. El cigoto es una célula distintiva, y su exclusivo patrimonio genético completo(46 cromosomas: estado diploide) procedente pero distinto del de sus padres, representa el programa de información que constituye la base del desarrollo embrionario y que sólo podrá desplegar a través de un proceso epigenético.

Los datos actuales de la embriología indican que a partir del embrión unicelular y siguiendo una secuencia de cambios graduales, el cigoto va, autónomamente realizando su ciclo vital con una rigurosa unidad en su totalidad. Aumenta el número de células, se producen los fenómenos de polarización y compactación, y, vinculado con ellos, aparecen las primeras diferenciaciones de tejidos, aconteciendo todo a través de un preciso entendimiento molecular con su madre, etc.

En otras palabras, el embrión de una sola célula es ya un organismo autogestante expresamente definido en el espacio y en el tiempo, y que de manera autónoma, continua, coordinada y gradual puede emprender el camino único e irrepetible de la vida al que está llamado a expresar su identidad viviente.

Nos detenemos a explicar las propiedades que caracterizan el desarrollo embrionario8. Coordinación: En todo el proceso se da una sucesión de actividades moleculares y celulares dirigidas por el genoma tanto en el mismo embrión como en el ambiente que le rodea, lo que lleva a que el embrión posea una de las características de todo ser vivo: la capacidad de automovimiento en una dirección. El embrión en su ciclo vital espaciotemporal se determinará desde dentro en un perfecto autogobierno biológico. Así se comprende que el embrión no es un conglomerado de células sino que hay aquí una unidad formal y unos fines que surgen de esa unidad. Estos fines están desde el principio, pues si no estuvieran “no existiría ninguna posibilidad de plenitud, y aquel ser no sería en absoluto lo que es ni antes ni después”. Por lo tanto, la forma externa, no determina la especie. Pertenecer “a la especie humana, no depende de que el ser vivo en cuestión tenga forma externa de un hombre adulto”.

Continuidad- Gradualidad: El nuevo ciclo vital prosigue sin solución de continuidad. El siguiente paso depende del anterior. Estamos ante un proceso continuo del sistema en el que, cumplidas las condiciones internas y externas, se desarrolla gradualmente, actualizando sus inmensas potencialidades según una ley ontogenética y un plan unificador intrínseco. Si en algún momento esta unidad del proceso se interrumpiese, sobreviene la muerte del individuo. La ontogénesis es un proceso continuo, donde no hay niveles que separen etapas de menor o mayor vitalidad o humanidad.

Autonomía: El embrión es independiente en su desarrollo, no es un apéndice de la madre, es más, hasta que no se fija en la pared del útero materno está situado fuera de la madre desde un punto de vista topológico.11 La madre es necesaria para proporcionar medios para el desarrollo, pero esto no niega la autonomía del embrión. En otras palabras, la dependencia con la madre es extrínseca, pero el embrión tiene autonomía intrínseca. De lo antedicho podemos colegir que: Con la fecundación se funden dos gametas con características muy precisas que constituyen una unidad celular con un fenotipo distintivo: el cigoto o embrión unicelular.El embrión unicelular es el cuerpo de ese hijo que empieza a vivir, y que a través de un programa de desarrollo, en permanente diálogo e interacción con su medio, va autoconstruyendo su propio cuerpo y viviendo su vida, abierto de modo individual, propio e irrepetible..

Estas evidencias permiten afirmar que la individualidad embrionaria se basa en la singularidad de su ciclo vital y no únicamente en la unicidad de su genoma. Es decir, no existen “copias” de seres humanos.

Más profundizamos en el estudio del embrión y del feto, más descubrimos que es un mundo que encierra sorpresas, a la vez que nos amplía los márgenes de la intervención médica. Sabemos que la condición personal se hace depender de la presencia de determinadas cualidades: memoria, deseos, capacidad de expresar y defender intereses, capacidad de razonar, conciencia de sí mismo, etc. Los descubrimientos científicos sobre la vida prenatal y la sensorialidad del feto no hacen más que constatar tales atributos de la persona del nascituro. En otras palabras, queremos demostrar que los signos de una “presencia personal”en los albores de la vida embrionaria resultan avalados por distintas evidencias científicas.

Nota editor: se suprimen citas bibliográficas para facilitar la lectura.