Dignidad humana

16.10.05

Conclusiones sobre el embrión humano desde la ciencia


Dra Alicia Errázquin

Con nuestra sola racionalidad humana, cómo no preguntarnos: ¿es que con todas estas demostraciones que la ciencia nos revela y asombra cada día, no son suficientes para constatar que tales respuestas sólo pueden provenir de vidas humanas, de diminutas personas humanas? Es más, el análisis de sus percepciones y de sus respuestas tan plenas de características humanas, nos lleva a cuestionarnos ¿no es el embrión sino uno de nosotros?, ¿cómo comprender que se vuelve persona “de repente” en un determinado momento de su gestación o al nacer? La ciencia es rigurosa y sólo puede dar la respuesta de la evidencia. La ciencia se basa en datos y no en predatos, de modo que si no los posee no los puede determinar arbitrariamente, brindándolos como verdaderos. Con la suma de todas las evidencias científicas que vamos adquiriendo, cómo no preguntarnos nuevamente: ¿Qué vamos a hacer con el embrión humano? El hombre tiene en sus manos el destino de sí mismo. De él depende. ¿Qué escogerá como guía?, ¿cuáles serán sus patrones?, ¿será la vida siempre un valor?, ¿reflexionará acerca de esa singular dignidad?, ¿comprenderá que tiene derechos inalienables que no pueden tener precio? Con estos interrogantes y muchos más, volvemos al mismo punto de partida una y otra vez.Las intervenciones sobre la vida humana, especialmente la naciente, no podrán apartar su mirada olvidando a quién tienen por delante: el minúsculo embrión, el escondido feto, el prematuro, tal vez enfermo, minusválido, sufriente, pero que su valor por lo que es pide dignidad y respeto. Pide una mirada desde la ciencia que permita “ver lo humano en todas sus formas”*.

* Bellieni, Carlo Valerio,“Ética del asombro en las primeras etapas del desarrollo de la persona”, Medicinay Ética, 2004