Dignidad humana

25.9.05

Geopolítica y natalidad: Estado de la cuestión

A finales de junio de 2005 vi una escena que valía un imperio. La familia de un alumno se había trasladado a China para adoptar a una niña y allí estaban con ella. Tras trabajosos requisitos tenían a una preciosa niña oriental de unos dos años que no paraba de sonreír. Comenté la suerte había tenido la niña y su padre me explicó que la suerte era la de ellos. Me siento en la obligación de recordar que Javier, mi alumno, adelantó muchos de sus últimos exámenes por ir a recoger a su nueva hermana, jugándose el curso. Obtuvo, no obstante, brillantes calificaciones. Se trata de un episodio feliz y personal. Desgraciadamente se enmarca en una problemática sobre la que se ciernen muchas sombras. Quisiera situar esta historia no tanto en la cuestión concreta de la adopción como en la más amplia de la ayuda a los países más necesitados.

-¿Cómo se ha enfocado la política de ayuda a los países pobres? –Aunque proviene de años anteriores, es en 1974 cuando se plantea -con protagonismo especial de los Estados Unidos- una ayuda al Tercer Mundo en términos de control de la natalidad.

-¿Ayuda eficazmente este tipo de acciones? –Una verdadera ayuda supondría la inversión en educación, industria y reducción de las barreras arancelarias de los países ricos para que puedan entrar en el mercado los productos de los países pobres, con la consiguiente subida del nivel de vida y capacidad adquisitiva de estos países. Este sería el camino de la dignidad en la ayuda al Tercer Mundo.

-¿Por qué no se hace así? –Los países ricos, por su estilo de vida predominantemente materialista, están bajando peligrosamente su natalidad. Los países en vías de desarrollo vienen acrecentándola desde décadas atrás. Si se consigue convencer a los países pobres de que con una disminución de su población mejorará su situación, se logra controlar su crecimiento y sostener el predominio económico mundial de los países más ricos. Además esas campañas de control de la natalidad son pagadas por los propios países pacientes, que diezman así su población. Esto supone una ganancia económica para los países promotores del freno de la natalidad. El Primer Mundo ha seguido la lógica del dominio.

-¿No es cierto que una excesiva población puede acabar con los recursos del planeta? –Voy a responderte con algunas citas de un artículo de Miguel Argaya Roca, publicado en ARBIL (nº 49) y titulado “El aborto como método de explotación capitalista”: “Cualquier persona medianamente informada –los países del Tercer Mundo son pobres, pero no tontos- sabe que una adecuada revolución demográfica es un factor esencial para cualquier proceso de promoción y expansión industrial de primera fase; más población es también más mano de obra –lo que la hace más barata-, y más mercado interior, elementos esenciales ambos para consolidar una mínima infraestructura industrial capaz de abrirse posteriormente a la competencia exterior”. Del mismo modo que Europa, durante siglo y medio, descongestionó su población enviando gran cantidad de inmigrantes europeos a países coloniales, ahora “el mundo en vías de desarrollo lleva veinte años necesitando del mismo modo y con la misma urgencia, una descongestión demográfica que le arranque de la miseria y le aparte del peligro –ya constatable- de la guerra civil. El problema está en que en ese camino, no ha hecho más que tropezar con el primer mundo, que solo ofrece parches pero no soluciones efectivas. En la Conferencia de Población de El Cairo, de 1994, por ejemplo, los países ricos se negaron repetidamente a ampliar sus cuotas de inmigración y a abrir las barreras aduaneras a la importación de productos del sur, tal como pedían los países pobres. En cambio, si que supieron ofrecer notabilísimas ayudas encaminadas a la “planificación familiar” y, muy especialmente, al aborto.(…)No es demagogia mencionar los intereses que el gigante capitalista tiene a la hora de de frenar la expansión demográfica en los países en desarrollo: el mismo Juan Pablo II así lo afirmó en su rotunda y reveladora encíclica Evangelium Vitae, del año 1995, cuando decía que `estamos en realidad ante una objetiva conjura contra la vida, que ve implicadas incluso a instituciones internacionales´”.

-Antes has hablado del año 1974. ¿Qué ocurrió? –En aquél año se aprobó el “Documento 2000” del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, aprobado por el Presidente Gerald Ford. En un principio fue secreto, pero se desveló en 1990. Dice textualmente en algunos de sus apartados:
“Punto 19: Los actuales factores de población en los países menos desarrollados suponen un riesgo político e incluso problemas de seguridad nacional para los Estados Unidos.
Punto 30: Los países con interés político y estratégico especial para los Estados Unidos son India, Bangla Desh, Pakistán, Nigeria, México, Indonesia, Brasil, Filipinas, Tailandia, Egipto, Turquía, Etiopía y Colombia (…)El presidente y el secretario de Estado deben tratar específicamente del control de la población mundial como un asunto de la máxima importancia en sus contactos regulares con jefes de otros gobiernos, particularmente de países en desarrollo”.
Punto 33: Debemos tener cuidado de que nuestras actividades no den a los países en desarrollo la apariencia de políticas de un país industrializado contra países en desarrollo. Hay que asegurar su apoyo en este terreno. Los líderes del Tercer Mundo deben figurar a la cabeza y recibir el aplauso de los programas eficaces.
Punto 34: Para tranquilizar a otros respecto a nuestras intenciones, debemos hacer énfasis en el derecho de los individuos y las parejas a decidir libre y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos, el derecho a recibir la información, educación y nuestro continuo interés en mejorar el bienestar de todo el mundo. Debemos utilizar la autoridad del Plan Mundial de Población de las Naciones Unidas”.

-¿Puedes darnos una idea general del reparto de la riqueza mundial? –Te traduzco datos del citado artículo: “Según el director regional del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo de América Latina y el Caribe en septiembre de 1998: Mientras un 20% de la población del Planeta vive aún por debajo de lo que se considera el umbral de la pobreza, el mundo rico se gasta anualmente en el cuidado y manutención de sus animales domésticos un montante de 17000 millones de dólares, más otros 12000 en perfumes y cosméticos. Claro que estas cifras cobran su verdadera dimensión cuando se sabe que serían suficientes 13000 millones de dólares para lograr que todos los seres humanos tuvieran acceso a unos mínimos servicios de salud. Baste conocer, en suma, que el 40% de la humanidad ha de valerse con tan solo el 3,3% de los recursos, mientras el 20% del planeta consume el 82,7% y, lo que es más escandaloso, produce simultáneamente el 80% de la contaminación”.

-¿Qué Instituciones internacionales están implicadas en el control de la natalidad mundial? - Jorge Scala, en su libro “IPPF, La Multinacional de la muerte (Ed. Promesa. 2ª ed. 2001)” hace un detallado estudio de la geopolítica antinatalista norteamericana, especialmente desde 1974. Quienes promueven la causa contraria al aumento de población de los pobres son el Grupo Rockefeller y la Federación Internacional de Paternidad Planificada (IPPF). El Grupo Rockefeller financia sus proyectos de control de la natalidad mediante los aportes del Banco Mundial y organismos multilaterales de crédito, la Agencia Internacional para el Desarrollo y otras fundaciones. Un poderoso lobby presiona sobre el gobierno norteamericano así como ante los organismos dependientes de Naciones Unidas, como la OMS, UNESCO, UNICEF, entre otras. La IPPF con sus 178 filiales, en 2001, influye a través del Grupo Mundial de Parlamentarios en Población y Desarrollo; extiende cursos de sexualidad contraria a la vida a los más variados niveles y dirige clínicas abortivas y contraceptivas. De este modo la política antinatalista supone también un enorme volumen de ingresos para el negocio del aborto y la anticoncepción.

-¿Qué otros agentes consideras protagonistas del antinatalismo del Tercer Mundo?- Sigo los datos del libro de Jorge Scala. Por un lado están los nuevos grupos anti-vida entre los que se encuentran algunas entidades feministas, grupos de homosexuales y lesbianas, así como algunas sectas con la New Age a la cabeza. Por otra parte hay poderosos medios de comunicación como la cadena norteamericana CNN que han trabajado fomentando valores contrarios a la familia. También hay que destacar la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID ó USAID). Otros factores son: Las clínicas anticonceptivas, que se generalizaron a mediados de los años 70 en los países más desarrollados y siguen desarrollándose. Las múltiples acciones de “educación sexual” que se centra en información anticonceptiva y abortiva. Las acciones judiciales como la que produjo la despenalización del aborto en los Estados Unidos en el fallo “Roe vs. Wade” de 1973. La complicidad mundial de los laboratorios como Searle, Ortho, Parke-Davis, Syntex, Wyeth. El Grupo de Parlamentarios en Población y Desarrollo.

-¿Qué papel han jugado los organismos de Naciones Unidas? Recordemos que tanto UNICEF como la OMS dependen de Naciones Unidas. Según Scala “resulta sorprendente que UNICEF, un Organismo surgido para la defensa y protección de la infancia, se haya convertido en una plataforma para impedir por todos los medios que nazcan niños”. Añadiremos que “para asegurarse que la totalidad del dinero empleado en cuestiones de población se invierte en planes de control natal, la IPPF colocó a hombres de su confianza en los puestos claves de los organismos dependientes de Naciones Unidas. Por ejemplo el Dr. Halfdan Mahler, que durante quince años ha sido director general de la Organización Mundial de la Salud, ha pasado a ocupar el mismo puesto en la IPPF, la más importante organización mundial para el control de la población”.


José Ignacio Moreno Iturralde