Dignidad humana

24.9.05

El riesgo de la fidelidad

En la película “Gladiador” el referente vital del protagonista, envuelto en cien batallas, es su mujer y su hijo. El vil asesinato de ambos le llevará a pechar con mil penalidades por querer restablecer su dignidad ultrajada.

-Dicen que la familia es el mejor lugar para caerse muerto. –Y, por tanto, para levantarse vivo todos los días. Formar y mantener una familia no es algo fácil; lo que mucho vale, mucho cuesta.

-¿Cómo puede arriesgarse un hombre y una mujer a ser fieles a lo largo de toda la vida? –Actualmente se oye poco hablar de romanticismo. La familia es romántica si no tiene vuelta atrás –si es como la pintan sus enemigos- porque supone jugarse toda la vida a una carta.

-¿No sería más sensato plantear periodos de convivencia prorrogables indefinidamente? –Se generaría un tipo de relación distinta. No puede ser igual el amor entre un hombre y una mujer que se han jugado toda la vida el uno por el otro, que el amor en una relación en que cualquiera de los dos tiene la puerta de salida abierta.

-¿Qué más factores humanos ves para apoyar tu postura? –Me llamó la atención estudiar que el amor matrimonial es un amor de amistad. Es decir: no se trata sólo de atracción o eros, sino de sacarse mutuamente adelante, así como al fruto natural del amor que normalmente son los hijos. Los hijos necesitan de la estabilidad del matrimonio de sus padres. Es evidente el gran bien que esto supone para el desarrollo de la personalidad de los hijos. También es un gran bien para los esposos saber que el cónyuge tiene la convicción de la fidelidad.

-¿Y los periodos de unión a prueba? –Para lograr un mutuo conocimiento existe el noviazgo o como se le quiere llamar. Las uniones a prueba son distintas porque conllevan convivencia bajo el mismo techo y relaciones sexuales.
-¿Qué hay de malo en estas relaciones si se quieren? –Las relaciones sexuales no son buenas solamente por la sinceridad de los afectos sino por la objetividad de la situación. La total unión de los cuerpos es sincera cuando hay una total unión del todo de las personas. Las relaciones sexuales pueden conllevar naturalmente a la procreación. Tener un hijo requiere de una situación estable de la pareja y a esto se le llama matrimonio.

-¿No pueden haber situaciones que justifiquen una separación matrimonial? –Si. Puede ocurrir que la convivencia se haga tan tensa y difícil que sea aconsejable la separación. También sería bueno repensar por qué se ha llegado a esa situación. Por otra parte existen causas de nulidad matrimonial. Esto nos llevaría a un estudio del matrimonio canónico y de su relación con el matrimonio civil que no son objeto de estas páginas.
-¿La idea de la fidelidad matrimonial es una idea religiosa? –En el cristianismo es muy claro. La religión es un factor de mucha importancia a la hora de tener motivos de peso para forjar la fidelidad. Si he de ser sincero considero que el factor religioso es decisivo en este tema, pero quisiera hacer una disgresión que considero de interés. Con frecuencia se entiende la esfera religiosa como algo puramente subjetivo y opcional, y no es así. El hombre es un ser naturalmente religioso. La dimensión sagrada del hombre brota de su propia naturaleza: las preguntas sobre el bien y el mal, el sentido de la vida y de la muerte y la adoración a la divinidad no son cosas exclusivas del cristianismo. Es cierto que hay corrientes de pensamiento agnósticas y declaradamente ateas que han influido, y mucho, en la historia, pero habría que examinar con rigor filosófico si son correctas o erróneas. No es el momento de hacer ese análisis, pero tal vez se puede apuntar una idea: el hombre está hecho para hacer un imposible. No se trata de un idealismo juvenil insensato, sino de una profunda verdad humana. El hombre tiende a más de lo que puede: nadie honrado se queda satisfecho con la situación de nuestro mundo doliente y enfermo. Podemos contribuir a mejorar la situación, pero la propia humanidad no es autónoma para liberarse de sus propios males. Con una confianza real en Dios tenemos la certeza de que nuestros esfuerzos no caerán en vano; de que nuestro imposible puede lograrse. También, de alguna manera, la fidelidad es un imposible hecho realidad. La persona humana se trasciende a sí misma: si hay una divinidad el hombre se realiza en su naturaleza; si no la hay el hombre es “un quiero y no puedo”. Este planteamiento es religioso pero brota de la naturaleza humana, no es confesional.

-Siento decirte que la nueva ley de divorcio española no está en la línea de lo que propones. –La ley del llamado “divorcio-exprés” ciertamente no tiene un fundamento religioso, pero tampoco lo tiene humano. Convertir el matrimonio en un contrato rescindible a los tres meses, unilateralmente y sin necesidad de dar un motivo, es algo así como irse a dormir a diario con todas las puertas y las ventanas de la casa abiertas. Sin juzgar a las personas sino a los hechos, esta ley -a mi juicio- puede deberse a dos actitudes no incompatibles:-Una inmadurez e irresponsabilidad muy notables.-Un propósito intencionado de desmembrar la familia para diluir a la persona en un género fácilmente controlable por el gobierno que promueve tal legislación.
-¿Qué dirías a los que consideran al matrimonio una superstición?- Lo que dijo Chesterton en su libro “La superstición del divorcio”. Lo que es verdaderamente supersticioso no es entregarse de por vida a la persona amada. La verdadera superstición consiste en creerse que tras un fracaso de un matrimonio forjado durante un buen número de años todo se va a solucionar con un nuevo matrimonio. Está comprobado que el divorcio genera más divorcio. Es lógico que sea así porque el divorcio provoca biografías fragmentadas. No se puede compartir con el nuevo cónyuge los años de unión que se tuvo con el anterior y que están en el fondo del alma.

-¿Podrías ofrecer algunos datos sobre rupturas matrimoniales? –En julio de 2004 el Instituto de Política Familiar aportó datos relativos a España. En 1981 hubo 6851 divorcios y 9483 separaciones; un total de 16334 rupturas. En 2004 se han dado 52591 divorcios y 82340 separaciones; un total de 134931 rupturas matrimoniales (cada 3,9 minutos se separa o divorcia un matrimonio). Desde 1981 ya se han superado el millón de separaciones y los 700000 divorcios.
-¿Los poderes públicos tomaron medidas al respecto? –Muchas de sus últimas promesas electorales sobre política familiar no han sido cumplidas. Lo que legalizaron, como antes recordamos, ha sido el divorcio en tres meses y la identificación de las uniones homosexuales con el matrimonio.
José Ignacio Moreno Iturralde