Dignidad humana

25.9.05

Datos demográficos españoles

-¿Qué datos tienes sobre la natalidad en España? -Las cifras que voy a utilizar están sacadas del Instituto de Política Familiar y se refieren a España. En 1980 teníamos 37.241.000 habitantes (en 1981 había 198.042 inmigrantes); en 2003 éramos 42.717 (con 1.647.011 inmigrantes).

-¿Cuáles son las tasas de natalidad y de mortalidad? -El crecimiento natural de la población ha descendido desde 1982 a 2002 un 30%; desde 229.000 de 1982 a 49.980 de 2002 (siendo 43.469 hijos de madres extranjeras). La tasa de crecimiento ha pasado de 6,35 en 1982 a 1,22 en 2002.La tasa de natalidad era en 1982 de 14,12 y la de mortalidad de 7,77. En 2002 la tasa de natalidad es de 10,14 y la de mortalidad de 8,92. En 1981 había 4.236.725 mayores de 65 años; en 2001 fueron 6.964267. Los menores de 14 años eran en 1981 9.684.624 y en 2001 contábamos con 5.932.470.

-¿Qué perspectiva demográfica se divisa? -La pirámide de población en 2001 se ha invertido peligrosamente. En 1960 había 2.800.000 menores de 5 años; en 2001 hay 2.000.000. La esperanza de vida ha subido hasta los 82,9 años para las mujeres y los 75,61 de los hombres; siendo la más alta de Europa.

El índice de fecundidad en 1981 era de 2,03 hijos. En 2002 teníamos 1,26; la media europea era entonces de 1,47. El reemplazo generacional está en los 2,2.

En 2004 se produce un aborto voluntario cada 6,6 minutos y se separa o divorcia un matrimonio cada 3,9 minutos.

De seguir a este ritmo en los próximas décadas los españoles estamos en serio peligro de en caminarnos a una demografía insostenible. Puede que la solución esté en los inmigrantes, pero si no cambiamos seriamente España tendrá cada vez menos españoles.

-¿Cuáles son las últimas leyes que afectan a esta situación? -El actual gobierno socialista español ha aprobado el divorcio rápido y ha legalizado a los matrimonios homosexuales, como ya hemos dicho. Ninguna de estas medidas favorece la natalidad; son leyes negativas a efectos demográficos. Las prometidas ayudas a las familias no han sido llevadas a cabo, salvo las que se refieren a discapacitados y contra la violencia en el hogar.

Apostar por un lento suicidio demográfico no es una política de futuro. Lo único que cabe concluir es que las leyes justas para las familias con hijos son necesarias y urgentes, pero no parecen llegar.



José Ignacio Moreno Iturralde