Dignidad humana

24.9.05

Amor y sexualidad

-Antes has dicho que hay que ser realistas. Actualmente hay una gran desvinculación de la sexualidad y la procreación. -¿Cómo lo ves? –El mundo de la sexualidad y la afectividad es complejo. Existe una constante en la naturaleza humana por la que la actividad afectiva y sexual genera muchas satisfacciones, pero también muchos conflictos. Considero que si hoy se desmarca tanto la sexualidad de la procreación se debe a una hinchazón de la idea de autonomía. Ser libres y responsables es algo estupendo pero dentro de los límites que me impone la naturaleza. Negar la naturaleza por una pretendida madurez, que crea una ética a la carta, es síntoma de ignorancia porque la ética o moral sale de la naturaleza, no es algo meramente impuesto por tal o cual cultura.

-¿Por qué? –Siento recordar un ejemplo desagradable: si yo me alimento y, después, tomo vomitivos para poder seguir comiendo, hago un ejercicio de autonomía que sin duda puede sentar mal al cuerpo y al carácter. En la sexualidad hay una relación entre personas. Las relaciones sexuales entre hombre y mujer pueden tener como consecuencia el embarazo y para esto hay que estar en un marco de estabilidad conyugal.
-¿Supongo que eres consciente de que estás hablando en un lenguaje del pasado? –A mi me parece un lenguaje del futuro porque es urgente salir de los problemas actuales. Como sabrás la promiscuidad sexual es uno de los factores de alto riesgo para la transmisión del SIDA, enfermedad que ha llevado a la tumba a muchos millones de personas.

-Precisamente por eso muchos gobiernos hacen campañas del uso del preservativo. –Hay gobiernos, como el español del 2005, que no pueden entender que alguien se oponga al uso de preservativos. Los preservativos reducen bastante el riesgo de contagio, pero no lo anulan. Tal política de protección es superficial. El ser humano es un ser de costumbres. Si socialmente se considera algo bueno tener relaciones sexuales indiscriminadas e irresponsables, como quien se toma unas cervezas, se están generando unas costumbres que son auténticas cadenas. Si los jóvenes y los adultos no saben dominarse a sí mismos y no tienen motivos para ello se acaba en una auténtica conducta sexual obsesiva que a medio plazo arruina la estabilidad afectiva y probablemente la salud. Es sintomático que Uganda ha sido el único país que ha disminuido notablemente en los últimos años las tasas de SIDA. Lo han conseguido fomentando la abstinencia y la fidelidad matrimonial. No les llevó a esto unas especiales convicciones sino el sentido común y el deseo de supervivencia. No se puede huir de una cultura del esfuerzo y menos en un tema de tanta trascendencia social. Chesterton decía que “el hombre no es una evolución sino una revolución”; alguien que es capaz de cambiar el rumbo de la historia; por lo menos el de la suya. Educar el carácter no es tarea fácil pero si sumamente importante, como explica Aguiló en varias de sus publicaciones.
-¿Y la píldora del día después? -Tiene más gravedad que el uso de preservativos. Las propias autoridades que la dispensan avisan de que no se puede tomar a la ligera porque no es inocua y produce efectos secundarios. La cuestión es importante porque esta píldora puede actuar sobre el óvulo fecundado, el embrión, impidiendo que anide en el útero. Entramos en el respeto al inicio de la vida humana, del que hablaremos más adelante. Hace tiempo pensé en la necesidad de fomentar la “píldora del día antes” compuesta de auto-control, auto-estima, sentido común y categoría personal, gratuita y sin receta médica.

Es significativo que haya municipios, como el de Madrid, que dispensan gratuitamente la píldora del día después a menores, y habría que comprobar si es con el consentimiento de sus padres. Copular, por llamarlo de algún modo, parece haberse constituido en un principal derecho constitucional inamovible.

-¿Tampoco estás de acuerdo en el auto-sexo? –Wittgenstein, filósofo postmoderno, decía que el hombre no puede reducirse a la condición de objeto de su propio instinto. Yo no soy una coca-cola o un pastel para mi mismo. La sexualidad tiene una natural dimensión de apertura a la vida. Podré hacerme todas las autojustificaciones que quiera y tachar de todo tipo de cosas a los que opinen de otro modo, pero separar sexualidad de procreación es algo que va contra la naturaleza. Por otra parte, si pienso demasiado en mi mismo acabaré hecho un maniático; si me quiero demasiado y mal me convertiré en un egoísta. De grandes cenas están las sepulturas llenas y, trazando un cierto paralelismo, si la sexualidad es un juguete para mi mismo pronto acabaré convirtiéndome en un juguete para la sexualidad; eso si, cada vez más averiado.
-¿No es demasiado represivo todo lo que planteas? –Me parece que es una cuestión de motivaciones. Un gran futbolista o corredor de fórmula uno lleva mucho sacrificio a sus espaldas. No es menos importante la forja de la propia personalidad. La sexualidad es una realidad noble sin la que no estaríamos aquí ninguno de nosotros. Por esto es importante encauzarla en una dimensión de auténtico amor personal que es el que da fruto.
José Ignacio Moreno Iturralde