Dignidad humana

29.8.05

Rafael Termes


Son muchas las personas cualificadas que han escrito y escribirán sobre Rafael Termes, quien falleció el pasado jueves 25 de agosto. Tan solo quería hacer un breve apunte personal. He tenido la gran suerte de asistir a varios coloquios que Termes entablaba con estudiantes universitarios. También he podido convivir con esta personalidad en alguna ocasión. Las pasadas navidades coincidí con él en unas jornadas de formación cristiana en Miraflores de la Sierra (Madrid). Se encontraba con tos aguda y me pidieron si podía acercarme a la farmacia para conseguir un jarabe. Casi había anochecido y la farmacia estaba cerrada. Fuí en coche a otro pueblo cercano y ocurrió lo mismo. Por fin, en Manzanares del Real, me hice con el jarabe. Al llegar a Miraflores, serían las 22,30, Rafael me estaba esperando preocupado por si me había pasado algo y me agradeció de corazón este pequeño servicio; me alegro profundamente de habérselo podido hacer. Este gran hombre de Banca, de prestigio internacional, no tuvo ningún reparo a sus 86 años de edad en recoger personalmente todas las firmas que pudo en favor de la Iniciativa Legislativa Popular en favor de la familia, que será próximamente presentada en el Congreso. Ha seguido trabajando hasta el final de sus días. Se levantó pronto como era su costumbre, también el último día de su vida -tras un periodo de enfermedad-, a rezar delante del Santísimo. Pienso que se trata de una persona que ha sido heroica en el mensaje cristiano de la santificación del trabajo profesional. Además de su prestigio profesional y su valía humana recordaré siempre su semblante amable y su espíritu deportivo.
José Ignacio Moreno Iturralde