Dignidad humana

29.8.05

Aborto, Iglesia y laicismo en Brasil

NOTICIAS GLOBALES

La Iglesia y el aborto

“La libertad religiosa es un derecho individual; sólo el ‘Estado laico’ garantiza la libertad religiosa. La defensa del Estado laico significa defensa de los derechos individuales, como el derecho al aborto, y debe ser una defensa intransigente; es defender la democracia, la ciudadanía y los derechos humanos, incluso por parte de la Iglesia Católica, declaró la feminista Leila Linhares Barsted, que fue nombrada esta semana presidenta del Comité de expertas para el seguimiento y monitoreo de la convención interamericana de Belém do Pará, para erradicar la violencia contra la mujer. El comité se desenvolverá como un ente oficial de la Organización de Estados Americanos (OEA), su primera reunión se realizó entre el 22 y el 25 de agosto pasado.

“En este sentido -continuó- el Estado brasilero adoptó una posición muy poco ‘laica’, porque no cumple con la separación entre la iglesia y el estado que garantiza la Constitución. En el tema de los derechos sexuales y reproductivos ha cedido a la presión de las iglesias, especialmente de la Iglesia Católica”.

Mons. Odilo Scherer, secretario general de la Conferencia Episcopal de Brasil, contestó a Barsted diciendo que la Iglesia, como una de las instituciones existentes en el ámbito de un estado laico, “cumple con su deber de manifestarse públicamente en defensa de todo ser humano, sobre todo defendiendo el derecho a la vida de los más frágiles e indefensos. Por eso, apelamos a los poderes constituidos para que ese derecho sea tutelado y asegurado a todos. Respaldan esta la intervención de la Iglesia los principios constitucionales de Brasil. El derecho a la vida no puede ser comparado con los derechos individuales como la libertad de culto, esa argumentación va contra la lógica jurídica de los derechos humanos”.

La Convención de Belém do Pará

La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, fue redactada por la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA (CIM) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Fue aprobada en 1994, durante el 24º período ordinario de sesiones de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) realizada en Belém do Pará, Brasil. Entró en vigor en 1995. Es la convención en la que el feminismo del continente más logró ya que, entre otras cosas, introdujo en la legislación regional el concepto de género (arts. 1º y 8º). A la vez, el mismo concepto de “violencia contra la mujer”, en las recomendaciones de los comités del sistema de derechos humanos de la ONU, ha sido reinterpretado de modo que se entiende por violencia contra la mujer, por ejemplo, las leyes o reglamentos que prohiban o limiten el acceso al aborto, ya sea químico (píldora del día después) o quirúrgico; también la llamada injerencia social o familiar (maridos y/o padres) que impida el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos (aborto), interpretaciones perfectamente aplicables a lo que dice la Convención: combatir violencias físicas, sexuales y sicológicas hacia la mujer (art. 2º); garantizar el derecho a ser educada libre de patrones estereotipados de comportamiento y prácticas sociales y culturales basadas en conceptos de inferioridad o subordinación (art. 6). (La maternidad para el feminismo es un estereotipo). La Convención obliga a los Estados parte a adoptar las disposiciones legislativas o de otra índole que sean necesarias para hacerla efectiva (art. 7). De los actuales 34 países miembros de la OEA, solamente tres no la han ratificado la Convención: Canadá, Estados Unidos y Jamaica. En Argentina, esta semana el senado podría darle rango constitucional, lo que significaría un triunfo sin precedentes para el feminismo.

El Comité abortista

Como en el seguimiento de otros tratados internacionales un comité de “expertas” monitorea el cumplimiento de la Convención. El Comité es uno de los dos organismos de seguimiento, ya que en este caso existe también una Conferencia en la que estarán representados los Estados Parte, a la que de alguna manera está subordinado el Comité. El Comité está copado por CLADEM (Comité de América Latina y del Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer), que las mismas feministas llaman “la Red ‘pro choise’ (pro-aborto) más grande del mundo”. Directa o indirectamente están relacionadas con CLADEM, las delegadas de Argentina, México, Brasil Bolivia, Costa Rica, Ecuador, sin descartar otras. Recordamos que CLADEM fue una de las instituciones que pidió que la Santa Sede fuera reducida en las Naciones Unidas al estatus de simple ONG (NG 199), y apoyándose en la reinterpretación de los tratados internacionales ha hecho una bandera de la imposición del llamado derecho al aborto y a la opción sexual (homosexualismo), (vid. NG 376, 478, 479, 534, 539, por ejemplo).

Comisión Interamericana de Mujeres

Informa ideológicamente al comité la Comisión Interamericana de Mujeres presidida desde octubre pasado, la feminista brasilera Nilcéa Freire, ministra secretaria especial de políticas para mujeres del gobierno de “Lula” da Silva, de la que ya hemos hablado (NG 732, entre otros); y su secretaria ejecutiva es Carmen Lomellin, ex-funcionaria del gobierno de Bill Clinton.

El día lésbico: botón de muestra

La última de las ideológicas intervenciones de la presidenta de la Comisión Interamericana de Mujeres, ha sido dar en Brasil un particular impulso al día llamado “De la Visibilización Lésbica”, que se celebrará el 29 de agosto. Coordinada por ella, la iniciativa, al grito de “Brasil sin homofobia”, involucra a los ministerios de Cultura y Educación, de Justicia, Relaciones Exteriores, Trabajo, la Secretaria Especial de Políticas de Igualdad Racial, y la Secretaría de Derechos Humanos y Ciudadanía. FIN, 28-08-05