Dignidad humana

17.7.05

Una idea contra la pobreza

Existen entidades bancarias que ofrecen un interés interesante a sus clientes. Supongamos que uno de estos bancos abre como experiencia piloto una sucursal en un país pobre, donde haya una situación algo estable. A las autoridades del país se les podría pedir ayuda para construir la sucursal y compromiso para mantener la seguridad del local. Supongamos que se ofrece un interés del 6% en Occidente. En este país se podría ofrecer el 4% a los clientes y el 2% de esos mismos intereses al Estado. El agravio comparativo para los ciudadanos se podría justificar apelando a la colaboración del Estado con la entidad bancaria y al bien común del país. Los intereses dados a los clientes podrían suponer una ayuda para que obtengan microcréditos –de probada eficacia- en unas mejores condiciones. De este modo todo el mundo gana. No soy experto en banca y digo yo que se harán cosas similares. Pero… ¿No podrían los estados de los países del Primer Mundo incentivar este tipo de iniciativas con sus partidas de ayuda al desarrollo de los países más necesitados?

José Ignacio Moreno Iturralde