Dignidad humana

18.7.05

Católicos y vida pública

Fuente: Instrumentum laboris de la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia (07-07-05). Por Juan C. Sanahuja

En octubre se llevará a cabo en Roma la Asamblea Ordinaria del Sínodo de Obispos que reunirá a representantes de los episcopados de todo el mundo. A tal efecto la Secretaria General del Sínodo de Obispos ha dado a conocer el 7 de julio pasado el documento de trabajo sobre el cual se desarrollarán las deliberaciones, en él entre otros importantes temas, se hace referencia expresa a la recepción de la comunión por parte de los políticos que sostienen posturas contra el orden natural, lo mismo que por parte de sus electores. Recordamos, que entre otros episcopados el de los Estados Unidos y el de Canadá, han recordado a sus fieles la doctrina del Catecismo de la Iglesia Católica y de otros documentos doctrinales sobre que no deben acceder a la comunión tanto esos polítcos como quienes los votan. (Vid. NG 648, 649, 659, 663, 664, 686, entre otros)
Dice la introducción al documento:

La próxima XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar del 2 al 23 de octubre de 2005 sobre el tema La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia, es precedida por una fase preparatoria que compromete a la Iglesia Católica extendida en todo el mundo, gracias también al magisterio del Papa Juan Pablo II. (...) Para favorecer la reflexión y la discusión preparatoria, así como también las intervenciones y el debate en el aula, el Instrumentum laboris enuncia el dato doctrinal y el pastoral. (...)Aplicando el método al tema del Sínodo, es necesario verificar si la ley de la oración corresponde a la ley de la fe, es decir, preguntarse en qué cree y cómo vive el Pueblo de Dios para que la Eucaristía pueda ser cada vez más la fuente y la cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia y de cada uno de los fieles, mediante la liturgia, la espiritualidad y la catequesis en los ámbitos culturales, sociales y políticos.

El siguiente párrafo contiene algunas referencias al tema:
“73. Diversas respuestas han insistido en la relación entre Eucaristía y vida moral evidenciando una notable conciencia de la importancia del compromiso moral derivado de la comunión eucarística. No faltan alusiones al hecho que muchos se acercan al Sacramento sin haber reflexionado suficientemente sobre la moralidad de la propia vida. (Cf. Ioannes Paulus II, Adhort. Ap. Familiaris consortio (22 Novembris 1981), 79-85: AAS 74 (1982) 180-187). Algunos reciben la Comunión aún negando las enseñanzas de la Iglesia o sosteniendo públicamente opciones inmorales, como el aborto, sin pensar que están cometiendo un acto de grave deshonestidad personal y causando escándalo. Además, existen católicos que no comprenden por qué es pecado sostener políticamente un candidato abiertamente favorable al aborto o a otros actos graves contra la vida, la justicia y la paz.

De esta actitud resulta evidente, entre otros aspectos, que está en crisis el sentido de pertenencia a la Iglesia y que no es clara la distinción entre pecado venial y mortal.
“En muchas respuestas se observa que ciertos católicos no se distinguen mucho de otras personas en cuanto, también ellos, ceden a la tentación de la corrupción, en sus diversas expresiones y niveles.

“A menudo se separan las exigencias específicas de la vida moral de la misión de la Iglesia como maestra de vida, de modo que se considera necesario filtrar sus enseñanzas a través de la conciencia individual. En otros ámbitos, los Pastores se han empeñado en clarificar porqué es contradictorio invocar la libertad de conciencia o la libertad religiosa como criterio para no prestar atención a las enseñanzas de la Iglesia. Se insiste sobre el deber de los fieles de buscar la verdad y de tener una conciencia recta”. (...)
“74. De las respuestas a los Lineamenta emergen también algunas sugerencias para superar la dicotomía entre la enseñanza de la Iglesia y la actitud moral de los fieles. En primer lugar, se señala la conveniencia de dar siempre más relieve a la necesidad de la santificación y de la conversión personales y de enfatizar aún más la unidad entre la enseñanza de la Iglesia y la vida moral. Además, los fieles deben ser continuamente estimulados a tomar conciencia que la Eucaristía es fuente de la fuerza moral, de la santidad y de todo progreso espiritual. Finalmente, se considera de fundamental importancia poner de manifiesto en la catequesis el vínculo entre la Eucaristía y la construcción de una sociedad justa, a través de la responsabilidad personal de cada uno en la participación activa de la misión de la Iglesia en el mundo.
En este sentido, una especial responsabilidad corresponde a los católicos que ocupan cargos relevantes en política y en varias actividades sociales”. (...) FIN, 17-07-05.