Dignidad humana

3.6.05

Progresando "a toda pastilla"

Las leyes progresistas ya no castigan que un profesor seduzca a una alumna menor de edad y tenga relaciones sexuales con ella, si libremente consiente. La conexión legislativa progresista permite, a su vez, que la chica de dieciséis años tome la píldora postcoidal sin que se entere su padre, si es ciudadana de la capital. Pero vamos más allá porque dentro de pocos meses de progreso un profesor podrá intentar la aventura de seducir a un alumno; y además no hará falta ninguna píldora. Nuestros hijos verán como normales relaciones amorosas entre hombre y hombre o entre mujer y mujer; ya lo explican hasta algunos espacios televisivos infantiles. Y al legislador que discrepe del progresismo se le tachará inflexiblemente de ...¡Católico!

Sin embargo sospecho que con el tiempo, cuando la próstata ataque, el tumor de marras haga su presencia o los antidepresivos no consigan levantar el ánimo derribado, reflexionaremos. Saciados de progresismo y ayunos de felicidad, la única alternativa a la eutanasia –guinda progresista- será el restablecimiento, con no poco dolor, de algo previo al catolicismo. Algo con lo que la humanidad a conseguido cosas como el fuego, la rueda y los ordenadores: el sentido común.. Si lo utilizamos ahora, guiándonos por los criterios de la naturaleza frente al confesionalismo progresista, se puede prevenir muchas amarguras

José Ignacio Moreno Iturralde

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