Dignidad humana

5.6.05

Laicidad

Quisiera recordar la frase evangélica: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Jesucristo afirmó la autonomía del orden legal secular, pese a los defectos que sin duda tenía. Jesús de Nazaret no fue teocrático. Al mismo tiempo, afirmó públicamente su condición de Hijo de Dios y de Redentor: esto le costó la vida. Es interesante resaltar como fueron los sumos sacerdotes del momento los que le llevaron a la muerte. Los que tomaron la iniciativa para querer ahogar su voz no fueron los laicos, sino los clericales. De modo análogo actúan los laicistas de hoy, los que pretenden que lo religioso se restrinja a las paredes del templo. Porque los laicistas son clericales rebotados. Ya dijo Aristóteles que los opuestos forman parte del mismo género. Resulta que los enemigos de la verdadera libertad siempre son los que no comprenden la armonía del orden laical y del religioso que se inserta en el corazón de la persona humana.

José Ignacio Moreno Iturralde