Dignidad humana

7.6.05

La democracia y la máquina de bebidas

Pensaba que la democracia se podía comparar a una máquina de bebidas con cerveza, café, té, refrescos, etc…La máquina es un procedimiento, un ordenamiento, una sintaxis. La semántica, las bebidas, los contenidos, son puestos por algo o alguien que no es la máquina. Si se nos ofreciera cianuro o curare la máquina no tendría la culpa, sino quien seleccionara los líquidos. “Un hombre un voto” es un procedimiento; pero sería completamente irresponsable e inhumano desentenderse completamente de lo que se vota o pensar que se puede votar cualquier cosa.
Con las limitaciones de todo ejemplo quiero decir que el sistema democrático no puede no valorar ninguno de los contenidos o programas sociales. Si fuera así podría estar aceptando, siguiendo nuestro ejemplo, un líquido que destruyera la propia maquinaria. Son las creaciones culturales, artísticas, religiosas, éticas y humanísticas las que pueden y deben seleccionar los contenidos fundamentales de un orden de valores democrático.

El gobernante debe estar atento a lo que realmente demanda la ciudadanía y ser un servidor de ella. Ante un contenido de valor mayoritario el estadista debe ejercitar su conciencia y pronunciarse: aplaudirlo u objetar o dimitir. Lo que no puede hacer un gobierno democrático es valerse de la democracia para indoctrinar contenidos e incluso ejercer cierta ingeniería social.
Es hora quitar las cadenas de toda forma de estatalismo y dejar que sean los méritos propios de los movimientos culturales y ciudadanos los que fragüen los principios de la convivencia social. La democracia es una forma de gobernar a la que se ha llegado por un contenido no procedimental, que valora la igualdad entre todos los hombres. Pero la democracia es un procedimiento y, por tanto, sería un grave error considerarla como un sistema que genera sin más contenidos aceptables, como lo sería pensar que de la máquina surgen bebidas por si misma. Pienso que es hora de profundizar en democracia consensuando, con no poco esfuerzo, la libertad de los ciudadanos.

José Ignacio Moreno Iturralde