Dignidad humana

9.6.05

¿Es importante nacer?

En una sociedad como la nuestra, que tolera ampliamente el aborto voluntario, uno puede tender a no pensar demasiado en este problema. Parece como si, en ocasiones, nos dijéramos a nosotros mismos: “sí, ya lo sé, pero qué le vamos a hacer, a fin de cuentas no es culpa mía. Además no puedo pretender que todo el mundo acepte el no aborto”. Sin embargo, una persona que valora la vida humana no puede quedarse tranquila de este modo. Es lógico que sea así: si dijéramos que “abortar no es para tanto” estaríamos también diciendo que “nacer no es para tanto”. Se podría objetar que el deseo de tener el hijo es el le da importancia. Entonces, según esta postura, el feto puede pasar de ser un hijo queridísimo en el primer mes de gestación a ser un amasijo despreciable de células un mes más tarde, si se cambia de deseo. Una ley basada en el la primacía del deseo sobre la realidad de la naturaleza es simplemente una tiranía. Basta con no tener prejuicios para reconocerlo. Cuando no se da importancia al mal tampoco se da importancia al bien. Si un aborto no tiene importancia tampoco tiene importancia un nacimiento; por ejemplo: el mío o el tuyo.

José Ignacio Moreno Iturralde