Dignidad humana

22.5.05

TVEenseña las bodas homosexuales a los más pequeños a través de «Los Lunnis»

El programa infantil emite un vídeo en el que muestra con naturalidad una boda entre dos hombres

Bajo el título «Bodas diferentes», TVE emitió el miércoles en «Los Lunnis» un reportaje en el que mostró a escolares distintas formas de casarse, una de ellas entre dos personas del mismo sexo. Las críticas ya han comenzado.

La Ley que permitirá casarse a parejas homosexuales todavía no ha sido aprobada, sin embargo desde Televisión Española ya se está haciendo «campaña» para normalizar esta situación, y ha empezado con un ejercicio de tolerancia hacia los más pequeños. Y qué mejor sitio para hacerlo que en «Los Lunnis», el espacio infantil por excelencia –a falta de otros programas de estas características–, que se emite en La 2 de TVE de 07:30 a 09:30 horas y por la tarde, de 17:30 a 19:00 horas.

¿Telediario infantil? Cada día Lucho y Lupita, dos de los muñecos con más «tirón» de esta pandilla de guiñoles de trapo presentan el «Telelunnis», una especie de telediario infantil en el que intentan acercar a los más pequeños el mundo de los adultos a través de noticias y reportajes. En su afán de «divulgación», los dos muñecos dieron paso a otro de sus compañeros que presentó un vídeo en el que se hablaba de «bodas diferentes». El reportaje, que se emitió alrededor de las 08:30 horas, mostraba imágenes de un sudanés casándose con una española, una pareja de novios catalanes haciéndolo por un ancestral ritual catalán y por último la boda de dos hombres en un ayuntamiento.

Pese a que muchos han sido los padres que han puesto el grito en el cielo tras la emisión de este vídeo, Televisión Española eludió realizar una justificación porque «es una situación que tarde o temprano van a ver porque la ley se va a aprobar», explicaron a este periódico fuentes oficiales. Las mismas fuentes comentaron que el vídeo no tenía nada malo, «ha sido absolutamente "light", nada agresivo y ni se ha incitado a la homosexualidad, ni se recreaban en ello, ni nada por el estilo, se mencionaba muy de pasada y no tiene ninguna connotación negativa».

El espacio infantil –dirigido especialmente a niños de 3 a 7 años– incluía moraleja y al final el muñeco encargado de presentar el reportaje terminaba diciendo: «No hace falta casarse para querer a alguien, pero hay muchas parejas que así lo prefieren. Habéis visto tres bodas diferentes para un mismo objetivo. ¡Qué sean felices y coman perdices!».

2 Comentarios:

  • Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
    Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos.
    Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.
    Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas. También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por "el qué dirán" o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
    Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: Aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.



    Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.
    Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de "¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!".
    Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás.
    Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
    En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.
    Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.

    By Anonymous Anónimo, at 7:02 p. m.  

  • dioS, qué bueno.

    By Anonymous Anónimo, at 3:47 a. m.  

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