Dignidad humana

2.5.05

La nueva ley de enseñanza en España: La libertad en juego

La nueva ley de enseñanza supongo que nace de un deseo de superación. La antigua LOGSE tenía como eje fundamental el modelo de aprendizaje significativo; explicado por Ausubel, entre otros destacados pedagogos. Este aprendizaje más que en los talentos de los alumnos se basaba en su capacidad de ir construyendo significados valiosos a partir de los conocimientos previos ya asimilados. Por ejemplo: ante el conocimiento de un nuevo tipo de árbol que se da en una comarca el resultado significativo será más valioso para el chico que nació allí que para otro. El aprendizaje significativo valora mucho las relaciones de significado y remite evidentemente a unas primeras estructuras de significado. Para cualquier chica o chico, especialmente entre los doce y dieciocho años –veinte años como profesor me lo confirman-, hay significados que, oportunamente planteados, son irrenunciables: ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Puedo llegar a ser feliz? ¿Por qué la muerte? ¿Puedo llegar a una verdad plena? Las asignaturas de Filosofía, Ética y Religión son las que más propiamente abordan estas estructuras de significado a partir de las cuales se puede llegar a un aprendizaje rico en contenidos y actitudes. Relegar cualquiera de estas asignaturas a un segundo plano académico, negándola una evaluación equiparable al resto de materias u ofreciéndolas como materia sin otra alternativa supone, a mi modo de ver, varias cosas: Un notable empobrecimiento humanístico y socializador. Un olvido negligente del punto neurálgico de la antigua LOGSE: el aprendizaje significativo.

Respecto a la asignatura de Religión es de sobra conocida la exigencia de opciones libres para adoptar contenidos católicos u otros. Parece que el debate se sitúa entre los que no son partidarios de un reconocimiento estatal del catolicismo en la enseñanza y los que opinan de modo opuesto basándose en las peticiones de los padres, protagonistas inolvidables del proceso educativo. A mi parecer hay algo más en juego: el respeto a una enseñanza genuinamente humana y, por tanto, significativa en referencias, donde el Estado ayude a potenciar la educación en la libertad y el respeto desde la libertad y el respeto a todos y cada uno de los jóvenes personalmente considerados.

José Ignacio Moreno Iturralde