Dignidad humana

3.4.05

Terri Schiavo recibe la extremaunción y la comunión

EL PAÍS Terri Schiavo ha recibido la extremaunción y la comunión, en forma de una gota de vino dado que no puede tragar. Han pasado 11 días desde que un juez de Florida ordenó que le retiraran las sondas que la han alimentado desde que cayó en estado vegetativo, en 1990, y su muerte puede producirse en cualquier momento. Sus padres han desistido de apelar a la justicia y a otros poderes, asumiendo la derrota por la custodia de su hija frente a su yerno, que hace casi ocho años solicitó la eutanasia. Los grupos conservadores pro vida no han tirado la toalla y ayer trasladaron la batalla a Washington. El padre de Terri, Robert Schindler, describió su estado como el de "alguien que sale de un campo de concentración", pero no obstante aseguró que tenía una "fuerza increíble" que "demuestra que quiere seguir viviendo". Schindler también dijo temer que "aceleren su muerte con una sobredosis de morfina" e hizo un llamamiento para que "alguien la salve". Una amiga que visitó a Terri el domingo aseguró que ésta intentó levantar las manos, sonrió e hizo sonidos guturales, cuando le recordó lo que le gustaba bailar. La familia está destruida. La madre, Mary, ni siquiera pudo ir a verla ayer porque sus hijos temen tener que hospitalizarla. El agónico compás de espera de los padres y hermanos de Terri se ha agudizado porque el marido, Michael Schiavo, les restringe las visitas. No saben si podrán acompañarla en los últimos momentos.