Dignidad humana

25.4.05

Amor de cartón

La aprobación en el Congreso de los Diputados del llamado “matrimonio homosexual” trata de ser un “canto a la libertad”, un ejercicio liberal. Pero esta idea es una falacia, porque el verdadero liberal es el que busca en todos los ámbitos (el económico, laboral, social, familiar,...) el máximo de espacio de libertad que permite el orden de la democracia. Aprobando estas uniones lo que se consigue no es esto, sino reducir los derechos de los heterosexuales. Ya que cambiar el concepto de matrimonio pensando en una minoría (solo hay 10.000 parejas de gays, frente a los millones de matrimonios), viene en detrimento del “matrimonio de siempre”. Porque la esencia del matrimonio ya no es la complementariedad del hombre con la mujer, que es lo que da la estabilidad, si no el “si nos queremos... ¿Por qué no podemos?”. Es decir:convertir en derecho lo que se puede llevar a cabo.

Decir lo contrario:“a los heterosexuales les tiene que dar igual”, es no saber que la unidad del matrimonio, sin la complementariedad del hombre y la mujer, es mucho más débil. Porque sino hay una sólida unión... ¿Qué sostiene el matrimonio? ¿Una unión de cartón que se basa en un estado de ánimo?

El matrimonio y la sociedad no son sólo realidades jurídicas sino vitales que sostienen la sociedad y que, si se cambian, repercuten en el orden que da estabilidad a nuestro país.


ÁLVARO GIL RUIZ